Wednesday, February 28, 2007

las patas de la araña


La pasada mañana tomé mi taza de café al instante de abrir los ojos. Últimamente ando mal de tiempo, y mis pequeños placeres se han visto reducidos a segundos de placeres, quedando los minutos relegados ya a épocas de mayor bonanza en lo referido al adorable arte de perder el tiempo. Ahora para perderme he decidido utilizar un mecanismo nada nuevo pero bastante efectivo: la imaginación, y cuando falla, algunas veces, siempre quedan los polvorientos fragmentos que sobrevuelan el rincón de los recuerdos.
Y tras la taza de café, la ducha, rápida e hirviendo, con la piel humeante y las mejillas bermejas a juego con el resto del cuerpo semitostado bajo las gotas fogosas del agua en las mañanas heladas de febrero. Cuando pude darme cuenta casi había agotado los diez minutos con que contaba para mi aseo personal matutino, mientras tanto agitaba fuerte la toalla para secarme a toda prisa y empezar a vestirme. Me disponía a colgar la toalla en la percha a la vez que me enfundaba un calcetín, creía haberla dejado en la percha, pero no fue así, el peso de la prenda húmeda tomó una dirección errónea y en lugar de ir a parar directa al suelo, fue a estrellarse contra un frasco de perfume que sobrevía hace años en la diminuta estantería del cuarto de baño.
El frasco de la discordia no era un perfume cualquiera, acompañaba a mi madre desde su más tierna juventud, casi desde su boda con mi padre. Era uno de esos perfumes con fondo de azahar y no era un frasco tal cual. Se trataba de una pequeña escultura, una damisela sentada con los brazos en alto, que se cepillaba el cabello con gesto asustadizo porque una araña ascendía por los bajos de su falda...
Casi no recordaba la existencia del mismo, a pesar de ver su reflejo y el mío cada mañana; había empezado a formar parte quizá de un miembro más de mi cuerpo. Mientras recogía los fragmentos de los cristales en el suelo bañados de ese olor a perfume viejo, olvidé por un momento mi falta de tiempo. La prisa desapareció y me ví imbuida en una burbuja de olor que había casi olvidado. Fueron las notas de aquel perfume derramado en el suelo las que me trasladaron a mis cinco años, y me ví en el espejo, de nuevo, con el pelo mojado, mi madre detrás, lo desenrredaba, me partía una perfecta raya en el cabello y un par de trenzas. Miré más abajo, un uniforme gris. Me disponía a ir al colegio, veinte años menos en un parpadeo. Volví a olfatear y apareció mi madre con un vestido de enormes cuadros rojos y negros bajo árboles, quizá en un huerto... Me froté los ojos, y volví a ver a mi madre frente al baño, en mi dormitorio doblando mi pijama, mi mochila, una caperucita en la pared... Mi padre irrumpió en el baño de azulejos gigantes azules con su diminuto coche de entonces, un champú "timotei" en la mano, un chandal rojo en la percha, unos zapatos talla 28, olor a cocido en la cocina, mi hermano en zapatillas de deporte, las témperas derramadas en la cartulina, era temprano...
Volvía en mí mientras me daba cuenta de que aquella figurita de perfume era irrecuperable, y para colmo se manchaba de lunares rojos procedentes del corte de mi dedo índice. Se había roto en mil pedazos que nadaban en aquel líquido embriagador, y entre los miles pedacitos uno se había salvado como una cascara de una vasija paleolítica. Sólo un trozo sobrevivió al desastre, justo el que ocupaba aquella araña que ascendía por la falda de la muñeca. Aquella araña me había llamado la atención siempre y de nuevo ahora era protagonista. A veces me imaginaba que era yo quien veía como un enorme arácnido trepaba por mis piernas y me quedaba inmóvil de terror. El desagradable bicho había sobrevivido y espantaba los últimos coletazos del oloroso líquido desparramado en el suelo. Acariciar las patas redondeadas del animal en la porcelana hizo que tomara contacto de nuevo con la realidad y me escapara de aquella burbuja de olores reconcentrados. El frasco se rompió y el perfume encerrado en él durante tanto tiempo, volvió a mi nariz e hizo que volviese a los últimos instantes quizá que olí aquel rastro. Y la araña... sobrevivía como mis temores sobreviven al paso del tiempo. Los mismos que entonces. Decidí no lavarme las manos y pasé la mañana con los dedos bañados en el perfume del pasado, recordando como había perdido un objeto que había creído insignificante, quizá mi particular máquina del tiempo.

Los diez minutos del aseo aún no se habían agotado, algo extraño cuando sentía que habían pasado casi un par de horas. Eran las nueve menos cuarto de la mañana. Enfundada en mi peto gris de uniforme, caminaba un día más al colegio mientras olizqueaba el bocadillo del desayuno y me perdía en los muñecos de mi carpeta rosa, pensativa. Aún no entendía por qué fenómeno extraño había visto a una veintañera en mi espejo aquella mañana mientras mi madre me desenrredaba el pelo. Salí corriendo, una araña se posaba casi invisible entre mis dedos.

Tuesday, February 20, 2007

28


Después del afamado día de San Valentín el tornasol de la lluvia inconstante del mes de febrero parece que se viste de pétalos de rosa...

Como el mejor de los poetas, quisiera escribir los versos más románticos esta noche. Quisiera poder gritarle al mundo que tras mi teoría del amor en el siglo XXI, este fingido autor, siente aún el vuelo rotundo de las mariposas. Y cambio el verbo, porque no es “quisiera”, es “quiero”y, no sé si puedo o debo, lo cierto es que me apetece confirmar que me siento enamorada, y que después de más de dos años, en el umbral del trío, las mariposas anheladas por los enamorados se han mudado a mi estómago de por vida. Ahora entiendo por qué los experimentados hablaban de la seguridad que se siente al encontrar el amor de tu vida, esas supuestas señales que sólo se saben cuando se sienten… y todo es una simpleza. No hay trucos ni filosofías secretas, ni lucha, ni casi cortejo: sólo un sentimiento.

Es fabuloso sentir los pálpitos de terciopelo en cada respiro aún cuando no son siempre la sonrisa el protagonista. Ahora cuando empiezo a dilucidar en qué consiste compartir los sentimientos segundo tras segundo, entiendo que aquel beso furtivo en la mejilla y aquella despedida, ahora casi de cristal, sería la última de mi vida y el beso, sin duda, el primero en el que advertí el significado del término favorito: amor, siempre eterno y favorito entre todos los juegos.
Resulta increíble recordar que tras un encuentro sorpresivo, un 28 de febrero de 2004, la biografía del órgano más sagrado se redirigía para siempre. Y así, hoy, enamorada, ilusionada y convencida, sólo puedo anunciar que soy feliz. Permitidme soñar que sea para toda la vida.

Thursday, February 15, 2007

mariposeando


Supongo que tod@s conoceréis esa leyenda urbana en la que se dice que el amor desaparece en un período de dos años y medio o tres años desde el momento en que la pareja empieza a interactuar. Me resulta un tanto incomprensible entender como hay parejas que mueren de amor cuando su cónyuge desaparece o más aún, cuando veo a parejas de veintitantos años de unión indisoluble. ¿Dónde está el baremo entonces?
Resulta que el amor en este siglo XXI ha dejado de entenderse como una fuerza invisible que rige el órgano más romántico de nuestro cuerpo: el corazón. Ahora todo se trata de moléculas y hormonas, conexiones y reacciones eléctricas. Pero cómo se puede explicar que se produzcan estas alteraciones sólo con un tipo de personas? ¿Existirán hormonas compatibles? ¿El cuerpo humano está dotado de una especie de sensores capaces de detectar los parámetros internos de los pretendientes en potencia?
Quizá sea así, lo cierto es que a día de hoy, aún no comprendemos qué fuerza es la encargada de sensibilizarnos ante un/a desconocido/a, de sonreírle inesperadamente, o de empezar a movernos por los harto conocidos revoloteos de las mariposas en el estómago.
Para mí, el amor es como una descarga eléctrica inesperada. No sabes cómo ni por qué conocer a una persona en un momento inesperado puede reconducir el rumbo de tu vida. La pregunta es, ¿y por qué sólo y exclusivamente con esa? ¿Por qué no ocurre con caballeros o damiselas que trabajan a diario para conquistar a alguien? Resulta casi incoherente, pero la realidad nos demuestra, sin embargo, que un individu@ desconocid@ puede ganar todos los trofeos de la guerra de amor con tan solo una mirada.
Encontrar el amor, el verdadero, resulta hoy una tarea más que complicada. Es cierto que es inútil buscarlo. Aparece de repente, aunque puede ayudar estar en el momento justo y el lugar adecuado, o, al menos, frecuentarlos de vez en cuando. El problema es que no sólo se trata de encontrar a ese amor ahora “personificado”, sino que esa “persona” haya sentido la famosa descarga de de Cupido del mismo modo que tú. Ahí es donde radican la mayoría de los problemas amorosos de la actualidad. Cuando el desequilibrio aflora desde el comienzo suele ser difícil conseguir la armonía con el tiempo. El amor es un asunto irracional por más que queramos organizarlo, analizarlo o hasta negociarlo. Hay parejas que se auto engañan pensando que su media naranja aun necesita tiempo para sentir ese algo especial que ellos sienten y deciden hacer responsable al tiempo de la fotosíntesis emocional. “Cuestión de tiempo”. Casi nunca se produce. Pueden pasar meses e incluso años… y el resultado suele ser el mismo que al principio: desequilibrio y por consiguiente, infelicidad o al menos, no una felicidad absoluta.

El amor sigue siendo hoy un valor en alza por más que lo quieran vender de aspirina o enseñarlo al mundo en versión radiografía. Sea como sea, hay algo en él que aún no han podido explicar las hormonas. Si hoy se pelea por conseguir un céntimo, por conseguir la mejor hipoteca y un ascenso, que mejore la situación económica de cada uno, no podemos olvidar que si hay algo por lo que merece la pena luchar es por encontrar la idílica media naranja. Quedarse con la fruta equivocada no merece que llamemos amor a lo que puede ser tan sólo una elección precipitada. En cualquier caso, lo más inteligente es dejarse llevar por el vuelo rotundo de las mariposas en el estómago.

Sunday, February 11, 2007

el circo

Aznar se ha enterado ahora de que en Irak no había armas de destrucción masiva. Cabe imaginar la desilusión de su trouppe de adoradores cuando reconoció por primera y única vez en su historia, que se había equivocado. Su prodigiosa mente lo desconocía. Pero resulta desconcertante que el mejor presidente de la democracia española que vieron y verán los siglos venideros nos defraude de esta manera, así, de repente. Parece que no era infalible, aunque sí que cuenta con el don de la omnisciencia y –para desesperación de Rajoy- también con el de la omnipresencia. El señor Aznar es un habitual de la palestra política, se niega a dejarnos, aún es necesaria su experiencia, sabiduria y seguridad y desde lejos mira con mimo a su rebaño conduce a su rebaño de peperos desconcertados con ese sustituto de plástico que no acaba de tumbar el fantasma del bigote más famoso de España.
Su partido, que ignoraba el hecho, continua haciendo malavares ante el público y manteniene el pose pepero tan políticamente correcto para salvarle y salvarse el trasero. Al día siguiente todavía Zaplana esquivaba una pregunta sobre las armas de Iraq, como si no se hubiera enterado del nuevo dogma del aznarismo: “Evidentemente todo el mundo pensaba que en Iraq había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva, eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé ahora”.
En fin, disculpemos a Jose Mari, todo el mundo tiene derecho a equivocarse, y al fin y al cabo, todo ha sido cuestión de tiempo: él sólo se enteró un poco más tarde. Aznar lo sabe ahora, ahora lo que cabe esperar es que le comunique sus nuevos conocimientos a su colega americano, y así recoja dignamente al puñado de soldaditos y lisiados que aún se pasean por Irak.
Para todos sus fans, excluiva mundial: la guerra de Irak ha sido y es un fraude, queda confirmado por Aznar. Supongo que ya no hay duda aunque puede que algún que otro despistad@ siga aún viendo burros volando...Termino y alerto sobre posibles titulares del ex presidente, que este caballerete cuando menos lo esperemos, nos confirma que el 11M no fue cosa de ETA. Lo veremos, será, supongo, también cuestión de tiempo...

Sunday, February 04, 2007

de oficio, escritor


No recuerdo cuánto tiempo hace, pero lo cierto es que no hace más de un par de años que conozco a Paul Auster. 2007 parece que también sonríe a los genios y tenemos, por consiguiente, triple ración de escritor: cumple sesenta años, publica novela y estrena película, pero no sólo eso. Por una vez, crítica y público coinciden. A Paul Auster le quieren los lectores y los expertos le respetan. Equilibrio difícil de conseguir en un panorama literario en el que best seller suele equivaler a basura.
El 3 de febrero hace diez años más del medio siglo que Auster naciera en New Jersey, interesante dato para este gentleman aprehendido y de corte europeo. A sus espaldas, un buen puñado de artículos, poemarios y ensayos, más de una decena de novelas, unas cuantas incursiones en el cine y... el Príncipe de Asturias de las letras el pasado año.
Acaba de publicar su nueva novela, Travels in the Scriptorium que según dicen, huele a Becket. Sin fecha de estreno aún, suenan ya campanadas de la llegada a la gran pantalla de La vida interior de Martin Frost, dirigida por él y basada en su novela El libro de las ilusiones.
Eso es vivir los 60´a lo grande.





Sunday, January 28, 2007

Para una primavera, en 2007.


Los últimos días del primero de los meses caminan a toda prisa. El tiempo anda revolucionado... últimamente los días me parecen violetas como mordiscos de uva, frescos, sorpresivamente apetecibles... El invierno resulta tan encantador... Y encantada, una vez más, tomé el primer ave de la mañana. La neblina enturbiaba los cristales añiles del amanecer en el tranvía. Los minutos, galopantes, como queriendo alcanzar aquella velocidad punta y superficial. Consiguieron adelantar el caballo de hojalata cuando empezaba a desmenuzar la escarcha, cuando la nieve pulverizaba el ambiente tras los cristales, nuestro destino, un clásico: Madrid.
Madrid se había vestido para la ocasión y recibía a los madrugadores viajeros atabiado de un gris aplomado que emborrachaba el aire de nubes flotantes, olores a menta y a chocolates calientes, a café necesariamente apetecibles en una mañana adorable de frio insoportable.
Tras tomar un taxi, el hotel San Martín, junto a Congosto, y frente al convento de las Descalzas. Por un par de días sentía que había viajado en el tiempo. Las moquetas amortiguaban la imaginación y los ventanales de tres metros de altura y de madera blanca dibujaban realidades más interesantes que el presente simple de un siglo con algo menos de leyenda. Podía oler el terciopelo en los rincones, la madera parecía reproducirse en cada mueble, en cada brazo de sofá, los techos altísimos parecían alegorías de cielos y soles somnolientos. El tiempo apremiaba y fue quien me rescató de aquella jaula dorada en la que me habría instalado cansil en mano... perderme algunos meses, o algunas horas, recorrer cada tapiz, cada esquina, cada madera recuperada e imaginar quién, cuándo y cómo podría haber sido la historia de aquella máquina del tiempo tan perfecta, de aquella caja de pandora de los imaginativos sueños de un viajero con un sólo café en el cuerpo.
Minutos más tarde de abandonar el palacio, metro y Campo de las Naciones: Ifema.
La primavera se adelanta entre visillos, entre algodones. El tierno sol que abre paso al verano en 2007 se contonea entre tules transparentes, frescos y obligadamente elegantes. El minimalismo visualiza el ocaso, cercano... las líneas rectas se escurren como las gotas de lluvia en los cristales. El diseño ahora es una referencia, una necesidad en el hogar. El Barroco trota en el horizonte y se vislumbran las pinceladas salomónicas. Aún es pronto para bucear en lo espeso de su ánima,

pero los trazos se hidratan y comienzan a retorcerse. La madera se ahoga en unos marrones agotados de temporadas básicas, de recuerdos coloniales y linos ensombrecidos. Los marrones han sido derrocados sin posibilidad de restauración de antiguos regímenes clasicistas. Las maderas se disfrazan de lacados, colores que refrescan el ambiente. El blanco resurge arrollador y se coloca en la opción única acompañado de los diversos tonos ivory, beiges, piedras, garbanzos, olivados... El plata corona la pulcritud de quien hay que considerar el nuevo básico.
Las paredes se colorean de tonos verdosos agrisados, claroscuros que realzan el lujo en el volumen de las formas y enmarcan el amanecer de blancos. Junto a estos, en algún rincón, en un pasillo, junto al teléfono, quizá en el vestidor... un fetiche: ese elemento que dotará de personalidad la armonia del hogar. Un rojo intenso, un fucsia, un añil, quizá, en cualquier lugar, como de sorpresa, un elemento que marca la casa y recuerda que somos habitantes del posmoderno siglo XXI. Arropados de obligado terciopelo, gasas envolventes, fresas ácidos, morados que recuerdan un actualizado rollo eclesiástico, el verde más que nunca, los azules incipientes, amarillo en la vanguardia y todo, coronado de plata y abrazado por un eterno y más que nunca opulento dorado que envuelve tejidos, complementos, alfombras y techos.
El lujo se asoma a los cristales y camina rotundo, paso a paso, abriéndose camino entre pétalos aterciopelados, entre brillos y transparencias, entre contorneados sueños de palacios encantados. El barroco vuelve elegante y fabuloso, divertido y ofrece una casa que se aleja del pragamatismo, se acerca al dramatismo, al teatro. Rodeados de alfombras, de chaise-longes y flores decadentes, de púrpuras radicalizados, de ácidos tranquilizados por tonos niebla ... el alma de una casa reverdece como un vergel rebelde en el que la pasión se convierte hoy más que nunca en el leitmotiv de la vida... la mejor protagonista.

Monday, January 15, 2007

en la línea amarilla


"Un coche plateado, es un mini, es el tuyo" Con esta sentencia comenzó el jueves. Eran las ocho de la mañana. Colgué el teléfono, tras dejar un suspiro sin billete de vuelta en el auricular. No había duda, por los alrededores, no abundaban coches de este tipo, y, grises, sólo el mío. Me vestí a toda prisa y me duché con un barroco dramatismo que me acompañó toda la mañana. Recuerdo que subía calle arriba, a un grado de temperatura, y que el viento erizante de enero me rasgaba la cara acompañado de los dedos de mis sensibles lágrimas que se deslizaban por mis mejillas. Pensaba en mi exagerada y visible sensibilidad, mientras me acercaba a la comisaría de policía. Cuando crucé el pórtico, me encontré con un viejo policia destartalado que se interesó a la primera por mi visita. Cuando me disponía a exponerle mis asuntos, de nuevo me jugaron una mala pasada mis lágrimas de cocodrilo y empecé a llorar desconsoladamente. Y como por arte de magia, surgieron unos ojos desconocidos que me inspecccionaban curiosamente. En los poblados hay siempre motivos recurrentes como el folclore y l@s cotill@s . Son personajes secundarios que de manera voluntaria se ofrecen a formar parte de la película de tu vida, o del episodio que toque ese día. Surgen como un espectador gratuito, que a penas tienes que conquistar, se trata, simplemente, de una audiencia fácil. Y así, fácilmente, me encontré con un corner de expectadores improvisados que se preguntaban de manera absolutamente indiscreta cuál sería el motivo de mi desconsuelo. Incluso, un integrante del grupo me miraba con rostro compasivo, creo que hasta me cogió cariño. Llegó un momento cumbre en el que estuve a punto de perder los nervios y disolver con un grito de ira aquella comparsa de mirones, pero por suerte, el raciocinio volvió a mí y me entretuve en analizar al nuevo policeman que entraba en acción. Se trataba de un hombre joven pero cuya dentadura le jugaba una mala pasada. Los dientes delanteros estaban como limados por un uso indebido, parecía que hubiese tenido que sobrevivir partiendo cocos en la jungla... El tal oficial se mostró compasivo y me explicó amablemente, las razones de la retirada inminente. Resultó que un todoterreno tamaño XXL se aproximaba en ángulo recto a mi automovil y a pesar de la pequeñez de mi vólido, la exagerada y rústica máquina aún así, no podía circular, así que el dueño se dispuso a denunciar mi estacionamiento. A todo esto se une que el pequeño mini aún no estaba censado en el poblado, lo cual supuso que la policía no pudiese ponerse en contacto conmigo. Es en este momento cuando hace su aparición "Gruas Margarita". Este pueblo es tan especial que no cuenta con servicio de grua propio, así es que nos valemos de esta respetable empresa que nos hace el favor de retirar los coches a un precio que no tiene la misma gracia que la florecita de de su firma. Y Gruas Margarita se llevó el mini plateado.

El policía joven consideró que por el exagerado rubor de mis mejillas había llegado hasta la comisaría por mi propio pie, y que me encontraba tiritando de frío. Se ofrecía a llevarme al depósito en coche. Una y mil veces denegué la oferta. No sólo me quedaba sin coche, no sólo protagonicé un espectáculo lacrimógeno por todo lo alto y encima, de colofón me marcho en el coche de la policía. Mis expectadores se frotaban las manos, confirmando sus cabalas. Nadie podía pensar que mi drama procedía sólo de una grua. Así es que salí por mi propio pie de la comisaria, evitando un episodio más bochornoso aún: subirme llorando al coche de la poli con mi club de fans para contarlo y terminar de creerse que yo era una especie de delincuente.
Cortando el gélido frío de las nueve de la mañana recorría el camino al polvoriento depósito de coches del ayuntamiento. Allí recogí al verdadero protagonista de esta historia.
Cuando conducía camino a casa, no podía dejar de pensar en la pandilla de mirones que me habían acechado durante todas mis gestiones policiales, todo me había resultado tan cansado... tanto que empezaron a cerrárseme los ojos... y cuando creía que iba a protagonizar otro episodio en mi desastrosa carrera automovilística, un desagradable timbre me despertó esta vez, definitivamente. Las ocho de la mañana. Jueves. El despertador. Suena el teléfono. Mi madre grita de repente... ¡el coche! Y yo solo pude pensar: "¡espero que el mini aún siga en aquel trocito que estaba cerca del amarillo fluorescente!

Saturday, January 13, 2007

femenino singular


El instituto de la mujer insta a la Real Academia Española a hallar fórmulas que eviten el uso del lenguaje sexista. Partiendo de la base de que entre los cuarenta miembros- y miembras- de la Real Academia Española, únicamente se encuentran tres mujeres, la primera duda que surge sería la siguiente ¿es necesaria la paridad entre los miembros o es posible convencer a este grupo de hombres? El Instituto de la mujer ha optado por presentar una serie de recomendaciones para usar el lenguaje evitando fórmulas tradicionales, que, en definitiva, proponen como solución un masculino genérico, universal, considerado aún hoy en día, y que presume de llevar implícita una cucharada femenina, como mínimo.

Cuando las expertas lingüistas han intentado introducir cambios en el diccionario de la RAE, se han encontrado con una triste frecuencia, con justificaciones y explicaciones conservadoras y tradicionales que acusaban de ir en contra de la economía del lenguaje, de destrozar la lengua, usos indebidos y de un feminismo descontrolado.

Sin embargo, yo opino que a este gremio le cuesta incorporar términos femeninos o reconocer profesiones en femenino. Creo que solucionar el asunto con un "genérico" es una forma de invisibilizar a las mujeres. La lengua nos pertenece a mujeres y hombres, y por tanto, tenemos derecho a ser nombradas y represantadas de la misma manera en cualquier caso.

Eulalia Lledó recuerda que cuando Angela Merkel fue elegida, la RAE se apresuró a sacar una nota en su web sobrre el femenino de canciller en la que concluía que "canciller" era de género común y por lo tanto era suficiente con decir la canciller. Quiero recordar que lingüísticamente, lo que hay es una raíz a partir de la cual se forman el masculino y el femenino. ¿Dónde está el problema? Yo creo que la misoginia es un hecho pues no hay problema en aceptar "panadera" pero cuesta algo más apostar por ese "primera ministra", sin olvidarnos de las miembros femeninas, ese reducido grupo que también es parte de la Real Academia... ¿aceptarían el desafiante "miembra"? Silencio en la sala. No creo que por reflejar la realidad, ese cincuenta por ciento que somos las mujeres, rompamos la cuadriculada normativa, ni si quiera que nos acerquemos a emborronar la pulcra y bella lengua española. El resultado será tan sólo, reflejar algunos inesperados referentes, inesperados pero reales, no lo olvidemos, y que en breve, serán algo más. Suponemos que una realidad lingüística: un simple y justo "femenino singular".

Thursday, January 11, 2007

Dado


La monotonía se rompe e invita a un comienzo con posibilidades,
tira un dado de seis caras.
Espejo del globo azul y enorme,
se mira en el seis, lo que no es irreal,
resulta lunático que salga uno.
Porque el árbol se divide en ramas
y desde el comienzo ya en raíces,
se anhela la unidad,
como el aire busca el color azul,
con que el niño pinta el cielo,
y el rojo, el amor.

Una pared blanca engaña al que la mira,
conjunto de diminutas partículas complejas,
blancas, pero tan poco auténticas,
excesivamente compuesta.

El fingido autor de este conjunto de letras dispuestas
busca la profundidad del pincel
con que lo cubista resucitaba lo real
y crea una doble vida: la vida
y la que se mata con el aspecto.
Se busca.
El hueco en blanco que en el lienzo
sobrevive al color, se busca.

Monday, January 08, 2007

A a X


No miento si confirmo que el nombre de John Berger pululaba entre términos desordenados y propiedades privadas semi otorgadas. En mi último viaje a Barcelona conseguí el asiento de la ventanilla y disfruté de él tanto como pude hasta que la altura, las nubes y el aburrido paisaje peninsular se impusieron sobre el accidentado perfil de la costa mediterránea. La necesidad imperiosa de distraerme hizo que buscase a mi eterno acompañante de viaje, pero por despiste, el libro acabó en el bolsillo de mi maleta y tuve que recurrir a un buen segundo plato: el periódico. Recuerdo que la charla de mi inesperado acompañante de viaje distrajo mis intereses intelectuales pero no impidieron que recortara el artículo que Juan Cruz escribió sobre el londinense John Berger. Se trataba de un largo artículo se perfilaba algo parecido a esto:

Miles de personas en el mundo cuentan cuánto vale un cuadro, por cuánto se vende de un libro, cuántos discos vale un artista, cuánta gente ha ido a ver una película, creyendo que la cantidad ya ha suplantado a la calidad del arte, pero poca gente se pregunta, no obstante, qué es el arte, o pocos han dado una respuesta tan satisfactoria como para poner al menos a cinco entendidos de acuerdo. "El arte no es cuantificable", dijo el poeta, novelista, crítico y pintor inglés despues de regalar un par de besos al presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, quien le puso sobre el pecho la medalla de oro de la entidad.

Fue poético, pero enfático. "Los jóvenes están recibiendo un mensaje equivocado, pueden terminar creyendo que el arte no es una cuestión de números, están siendo engañados", dijo Berger, muy sensibilizado con estos tiempos de sumas infinitas y de carencias también tan infinitas que hoy animan a que los filósofos se entretengan en nuevas pinceladas sobre estos nuevos tiempos tan poco originales.Relacionan la obra del inglés con la de "un ciudadano que ha revolucionado la manera de mirar las bellas artes y ha construido un universo que no se puede disociar de su intensa actividad política", una actividad política que, como dice el propio artista inglés "nace de la rabia, de la necesidad del grito". Nos quedamos con las palabras que la escritora estadounidense Susan Sontag le regala y con las que consigue sublimarlo : "escribe de lo importante, no sólo de lo que interesa".

El último libro de Berger se titula A a X, aún sin terminar. Son ocho meses de escritura en los que "A", Aida, le escribe a "X", Xavier. Las cartas aparecen tiempo después como perdidas en el tiempo y recuperadas de una caja destinada a ser pasto de palomas...

El libro promete, y yo, prometo leerlo.

En la familiaridad con el acto de mirar, Berger ha sabido construir una crítica viva del acto y el objeto estético y una voz ética que se instala en su comunidad de forma tan heterogénea como coherente. Teórico del arte, crítico, poeta y narrador, su escritura incisiva remite a esa vía familiar de autores empeñados en disolver el misterio que envuelve al arte en la atenta observación de la vida cotidiana.
"Cuando una pintura carece de vida se debe a que el pintor no ha tenido el coraje de acercarse lo suficiente para iniciar una colaboración. Se queda a una distancia "de copia". O, como sucede en los periodos manieristas como el actual, se queda a una distancia histórico-artística, donde se limita a hacer unos trucos estilísticos de los que nada sabel el modelo. Acercarse significa olvidar la convención, la fama, la razón, las jerarquías y el propio yo. También significa arriesgarse a la incoherencia, a la locura incluso. Pues puede suceder que uno se acerque demasiado, y entonces se rompa la colaboración y el pintor se disuelva en el modelo. O el animal devora o pisotea al pintor." de Unos pasos hacia una pequeña teoría de lo visible.

Saturday, January 06, 2007

El día 32


Abusando del fabuloso Ramón, surge mi regalo al recién inaugurado 2007. Para vosotr@s, un trocito de su cuento "EPÍLOGO AL LIBRO. El día 32" (publicado en Cuentos de fin de año, librería CLAN, Madrid 1947):


"Cuando me dí cuenta de la existencia del día 32 fue un año en que el día 1º del año siguiente se me presentó una amiga de una prima mía con la que cené el día 31 de aquel diciembre.- Chulillo mío -me dijo-, qué día el de ayer!Yo me quedé sorprendido, sin saber lo que significaba aquello.Me acordaba de que el día último del año había cenado en casa de mis tíos y había acompañado a aquella joven al domicilio, cuya dirección ella misma me dió.No me acordaba de haber estado calamocano ni de propasarme.Acepté aquel idilio, y cuando la oía hablar del día que pasamos juntos entre las gasas del balcón, lleno de cortinajes transparentes y con algo de nido, sospeché la existencia de ese día 32.Claro que salí con ella otro día 32 del año siguiente, aprovechando que ese día nadie se acuerda de lo que sucedió. Como sucede invisiblemente, se puede tener una despedida invisible.(...)¿Que cómo se entra en el día 32?Ese es mi invento.Yo tengo un biombo de cuatro hojas amplias y altas y en una de ellas he abierto una puertecita.¡Qué cuestión tuve con mi mujer cuando encargué esa puertecita de escape!- Prefiero que llames a tu amigo el psiquiatra y que me interne por fin en un manicomio a que hagas una puerta en ese biombo.Al fin la convencí, y por esa puerta, en la hoja segunda del biombo, me escapo cuando suenan las doce de la noche del día 31 y me sumerjo en el 32. Ella no recobra el conocimiento hasta que llega el que ella cree que es el día siguiente, y es el subsiguiente."
Ramón Gómez de la Serna.

Los clásicos inventaron la "imitatio" y esta humilde filóloga hoy, un día más, les da la razón. Recrearse en los maestros no es tarea nueva, lo que resulta más dificil es conseguir el calco, no obstante, volver los ojos a la perfección siempre he creído que era una tarea cuanto menos muy interesante, y algo más, inteligente. Creo que nada más delicioso que estas pinceladas de inteligencia ramonianas para describir mi recién inaugurado estado. El 2006 se agotó por suerte, y vestida de dorado de pies a cabeza di la bienvenida a este 2007 que me resulta inexplicablemente apetecible. Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de vivir. Me apetece empezar a experimentar todos mis sueños, hacerlos realidad, a mis veinticinco años es el mejor momento de sonreir definitivamente a la vida. Este 31 de diciembre ha sido extraño y agradablemente sorpresivo. Nada de nerviosismo escondido tras los velos de los agotadores festejos navideños, ni una sola sonrisa fingida entre dorados y rojos, miradas realmente ilusionadas, esperanzadas, como el verde exquisito del siempre abeto navideño. Quizá este 2006 se haya vestido de gala para regalarme un fin de fiesta, al menos, a la altura de una damisela un tanto despistada de la chispa de la vida. Y así fue cuando por fin desapareció el cristal opaco que cegaba mis pupilas desde hacía unos meses que se estaban apoderando de un adjetivo peligroso, el apabullante "eterno". Despedí mi maltratado y semi crónico estado mental para ser bañada de un velo de menta. Ese es el tono de mi puntero sentimiento. El rastro intenso y frío que la menta deposita en nuestras olfativas narices, un empujón de energía, de desayuno y ducha fría, de día recién inaugurado, de vida en el puesto de salida. Producto de mi íntimo viaje, durante el invisible día 32. Justo a la salida de la puerta segunda de un biombo fabricado en el desván de mis apasionados secretos, cuando pisé la realidad de este impar y querídisimo año acabado en siete, entendí que la alegría quizá esté en otro lugar en el que nunca se me ocurrió buscar, se trata de otra virtud, algo que casi había olvidado en el diario monótono de mi vida de sentimientos derrochados a ras del suelo... y la encontré. La paciencia. El arma que te ayudará a combatir los trescientos sesenta y cinco días que no son, todavía, 32.

Saturday, December 30, 2006

Game over, 2006

La inspiración, decían los románticos, surge como premio a la tristeza. Parece que la falta de sonrisas desdibujan el rostro pero dibujan un alma controvertida, un cerebro productivo. Ahora, en el siglo XXI, la alegría y la tristeza se visten de otros ropajes y la inspiración es la misma diosa pero perdida en alegorías de otras grandezas, rebestida de otros plásticos. Y diciembre se agota.
Los reencuentros estos días se han sucedido dinámicos, unos a otros. Parece que la cuenta atrás en la que cada año nos empeñamos en celebrar acelera las citas pendientes y los sentimientos rebolotean incontrolables como el polen en primavera, creando bellezas y también alguna que otra alergia.
El 2oo6 comenzó rebosante de ilusiones. Creo que es dificil recuperar aquella sonrisa confiada de alegria, inocente y desinhibida. Eran sonrisas contenidas las que me aceleraban el pulso; mi cuerpo rebosaba risas futuras que reservaba firme para aquella desembocadura de un verano no muy lejano en el que mis menudos sueños se cumplirían.
En abril, el señor V, me recomendó que debería volcar los sentimientos que se agolpaban en palabras, relatos y notas en cada rincón de mis mil espacios, de mis burbujas, de mis tiempos muertos y privados. Comenzó amorypedagogia, en una tarde anaranjada, eran las primeras ironías que el sentimiento disfrazado de literatura me deparaba. Por aquellos días las palabras se agolpaban en mi mente y yo las derramaba por primera vez, casi de manera automática, ilusionada en pensar que minutos más tarde mi reducido grupo de lectores pasearía sus pupilas por aquellos pequeños escritos de todo tipo y volví a recuperar aquel sentimiento precioso de finales de carrera, cuando algo tan sencillo como pasar la tarde en pijama bajo mi flexo, recuperando recuerdos de literatura neoclásica, suponía para mí la felicidad sin más. Eran horas tan perfectas, en las que mis sonrisas se sucedían, en las que no me molestaba el ácido del sol, en la que la lluvia bendecía mis días como un regalo divino cada amanecer: era feliz.
El verano de este año par, pasó rápido, espeso y rotundo como cuando las olas rompen en la playa, y así, mi castillo de arena desapareció primero bajo una manta helada, y luego reapareció como fulminado por el horrible sol intenso que quema mis pupilas y ahora tanto detesto.
Mis disculpas al sentir del mundo, pero hoy deseo más que nada que por fin se agote este fatídico año par, anhelo que llegue esa terminación en siete, mi sensibilidad está tan desgastada que no me rebelo al ver las horribles imágenes de una horca inminente esta mañana. Bajo la mirada y nada me sorprende. Nada o casi nada. El amor siempre. Esa palabra, la más bella.
En diciembre escribir con asiduidad empieza a dar fruto, y hoy quiero compartirlo con mi estimado público. Casi me avergüenza decir esto, pero me alegra pensar que existe alguien, un alguien plural o individual que me lee y a quien en algún momento quizá he podido emocionar con mis palabras. "Quizá" es un perchero donde colgar todas esas posibles hazañas de una vida que casi acaba de empezar.
El artículo que precede a este "balance" lo escribí para la organización Síndrome de Rett. Se pusieron en contacto conmigo para que escribiese algo que expresase lo que significa vivir con una niña Rett, por desgracia sabía a la perfección lo que debía escribir en ese artículo, por suerte, sé lo que significa conocer a un ángel. Podéis verlo publicado en www.rett.es. (apartado miscelánea)Gracias, Javier. Junto a esto, un amigo un día, después de seguir mis letras desde la primavera, me comentó que le haría mucha ilusión que se viesen publicados mis artículos en la revista cultural que él y sus amigos habían creado ya hace unos años. El ladrío es el nombre de la publicación y la organización, El coloquio de los perros. Me dieron libertad total para publicar lo que quisiera, así que como había gustado mucho mi "New York, New York" que todos conocéis, me decanté por que reapareciera esta vez menos virtual que nunca y sobre papel. Parece ser que ahora soy una de sus articulistas. Gracias, Miguel Ángel.
Y el año termina sin mucho más que reseñar, las letras me fascinan, me emocionan, me divierten y me enamoran. Esa es mi realidad, mi vida y mi futuro. La redactora de a&p desaparece de 2006 para continuar no sé si acompañada de las musas, espero que más sola que nunca, eso significará que de nuevo mi vida será de nuevo, mi juego favorito. Ha sido un placer.

Majo Caracuel.

Tuesday, December 26, 2006

una perfecta desconocida


En los ochenta se ansiaba la riqueza, en los noventa se pierde la cabeza por lograr la eterna juventud. Existen muchos tesoros escondidos, especies sin identificar y así pasen muchos años, la vida nos seguirá ocultando los secretos de su inefable constitución interna. Las enfermedades son unos de ellos. Algunas, gracias a los avances médicos han desaparecido, otras se mantienen encorsetadas en medicamentos de andar por casa, pero el cuerpo humano es desmedido y desconocido aún hoy, y existen muchas otras que todavía se derraman en los segundos del tiempo. Y ahora, en el siglo XXI el conocimiento se alza como un valor seguro, entre los más cotizados, pero por desgracia es altanero y supone una feroz distancia a quien lo persigue y un auténtico desconocido para muchos. El término "desconocido" me acompaña desde hace ya algunos años. Es para muchos desconocido el significado de "Síndrome de Rett" y ante ojos de asombro me enfrento cada vez que alguien se interesa por la enfermedad que mantiene a mi hermana como un vegetal.
Suele ser difícil de explicar ese conjunto de síntomas extraños que de manera tan firme acabaron con el brillo de vida en los ojos de Inmaculada. Nació preciosa, sana y sonriente. Una niña perfecta. Su nacimiento fue normal, como el de miles de niños que amanecen a este mundo cada día, mamá no sufrió en el parto más que otra madre podría haber sentido en su lugar, su vida comenzó en enero, se abrió a la vida dotada de una mirada privilegiada, ojos negros, profundos, grandes, elegantes y boca de pincel.
Los días pasan y crece y aprende, se estremece, sonríe, nos entiende, juega, balbucea, gatea... hasta que un fatídico día se despierta ausente. Fiebre alta, un resfriado sin importancia, un enfriamiento que dura más de lo esperado, antibióticos dilatados... semanas esperando un giro de sus ojos, primeras miradas perdidas, primeras preguntas al viento, primeros experimentos con juguetes ruidosos en sus oídos, primeras reacciones perdidas. Y entonces como por arte de magia la pesadilla se torna realidad y la lógica se difumina entre miradas inertes.
A partir de esto, se suceden innumerables visitas a médicos de todas las especialidades, pruebas destinadas a cada centímetro de su cuerpo. Nadie sabía, ni siquiera los médicos, si mi hermana estaba ciega, o sorda, o retrasada, o era autista, o estaba embrujada, o había tenido la mala suerte de que algún espíritu maligno se hubiese adueñado de su alma de algodón. Santos y santeros, estampas, rosarios rezados a tiempo, a hora y a deshora, súplicas, sollozos, llantos, tristeza y una alegría velada, cegada por lo pronto e indefinidamente.

Los resultados eran alentadores al principio: sana. No había problemas en los sentidos ni en ninguna otra parte de su cuerpo, se olvidaron de los perdidos senderos, de los desconocidos cauces de nuestro cerebro. El mal de la niña se enraizaba en las últimas moléculas de su cuerpo. Perdidos entre resultados médicos paradójicamente esperanzadores y días irónicamente dramáticos, sobrevivíamos a la ordinariez de los comienzos de la vida de un enfermo. Dicen que para empezar a tomar el vuelo, hay casi que toparse con el suelo...
Meses más tarde, oímos hablar de un famoso neurólogo sevillano, al cual mantendré en el anonimato por no engrandecer su ego, ya que acertó en el diagnóstico, pero jamás en las formas. De manera despiadada, sin miedo a desmedirme en los términos, tan sólo con mirar a Inmaculada desde lejos, al observarla, la sentenció: Síndrome de Rett. No tardó en explicar de la manera más cruel la sintomatología de aquella extraña y desconocida enfermedad.
Inmaculada dejaría de hacer todo lo que hasta ahora sabía, se trataba de un retroceso imparable que no cesaría hasta el estado vegetal. Enfermedad exclusivamente femenina, afectaba a criaturas desde su nacimiento y hasta cumplidos los siete años, tras estos, no había peligro de que los síntomas se pusieran de manifiesto. Enfermedad producida por una mal formación genética en los primeros cromosomas, algo prácticamente insignificante pero de consecuencias demoledoras. La conclusión fue que Inma estaba cerca de una curación, pero de una curación milagrosa, un toque de barita, una chispa que la despertara del sueño profundo de inconsciencia, pero no se produjo.
Recuerdo el rostro desencajado de mis padres cuando volvíamos a casa de la lujosa consulta de aquel carnicero de cerebros enfermos. No olvidaré jamás el gesto de dolor que se mudó al rostro de mis padres, un velo gris que cubrió el brillo, como Inmaculada, vestidos de una misma tristeza entre perdida y a la vez,
dulcemente enternecida. Tras eso, sólo quedaba remontar un vuelo casi imposible. Mucho tiempo por delante para llorar, gritar, desesperarse y luego, reflexionar y llegar a la conclusión de que hay que seguir viviendo. Llegarían sonrisas, pero nunca como aquellas de paseo de verano, nunca como aquellas miradas tranquilas... hoy la bombona de oxígeno es un miembro más de la familia, somos especialistas en masajes cardiovasculares y mi madre casi es farmacéutica. Mi padre sonríe cuando puede y, siempre al mirar los ojos de mina de su hija.
La enfermedad ha cambiado todas nuestras vidas, son infinitas horas de dedicación diarias, de cuidados, de mimos, de atenciones, de besos tiernos, de intensas e incansables llamadas a sus manos, a sus ojos, a sus oídos... Y así será siempre, un incansable amor hacia lo que hoy sabemos que es un ángel. Una vida entera de dedicación, por sorpresa, por amor, por esperanza a sus frescas sonrisas, por la ilusión de mantenerla viva.

Saturday, December 23, 2006

Y fue así como llegó mi nueva Navidad


Y con la Navidad volvió internet, y con él la conexión, y fue así como pude volver a hacer lo que más me gusta: escribir. Los días prenavideños se suceden y sin darme cuenta me encuentro ante un 24 de diciembre inminente e ineludible. Este año me he propuesto olvidarme de la importancia de estas fechas, normalmente acaban siendo para mí un conjunto de sentimientos exacerbados entre la familia, el amor, el olor a dulzón de los licores, polvorones y turrones. Nada de esto me gusta, todo se viste de un cansino tono almendrado que difumina los perfiles de los seres que me rodean, se colorean de un aura navideña, y cuando los días pasan y enero se consolida en el calendario, y las fiestas se diluyen, como los hielos en los cristales , mi corazón se queda aún perdido, como flotando en polvos de almendra, en una eterna mañana de domingo, en pijama, con siete años... y al despertar, me veo un 7 de enero, adormilada, con veinticinco años y un frío desternillante al salir de la cama, un café, la prensa y de nuevo a vivir como una adulta. Se acabó la dulzura navideña, las sonrisas en masa, y los buenos deseos, parece que el "qué bello es vivir" sólo se usa unos veintitantos días antes de que diciembre se canse y nos deje un año más para siempre.
Y fue así como, sin miedo a equivocarme, decidí entender la navidad de otra manera. El día veinticuatro y veinticinco no serían esa cena importantísima, en la que sin saber por qué sentía un frío interno en el estómago, como si nunca más se fuese a producir de nuevo, ahora estoy cansada de ese dramatismo agotador, de esas miradas intensísimas, queridísimas; estoy cansada de un treinta y uno de diciembre que más que una nochevieja para mí, era la mayor y más importante cuenta atrás, el año se acababa y con él una nueva vida empezaba, importancia máxima a los últimos guiños, a las primeras llamadas, primeras sonrisas, sueños esperanzadores y esperanzados en esa señal que nunca apareció... pellizco de angustia en el estómago, copas y copas de champagne: fabuloso.
Ahora, entiendo y practico un carpe diem a mí manera. Viviré mi navidad de esa misma manera en que vivo el resto de los días del año, un día más, sin angustias que se conviertan en irracionales fríos y nudos estomacales, y todo ello producido por una simple razón: excesiva sensibilidad. Para mí, como aquel verso de Catulo "amo et odi", según el día, me adoro, según el minuto no me soporto. Y así será mi navidad 2006, especial porque cada café en casa lo es para mí, suprimiré de mi vista y olfato los empalagosos dulces y viviré solo el momento, increíblemente por una vez, y dejaré de pensar en universos no nacidos y en sentimientos escritos, susurrados, deseados y establecidos, sin miedo a que sea sólo por una vez, y nunca más, el último.

Tuesday, December 12, 2006

Tacones lejanos


Esta mañana tenía un par de reuniones muy importantes. Ducha hirviendo, café con mucha leche y algo de sacarina, una pequeña tostada de pan integral y entre tanto, la prensa digital. Vaqueros, jersey chocolate, bufanda extralarga, tacones de aguja charol verde hierba y un abrigo de mini lunares chocolates y verdes: fabuloso.
A las once, tras ojear la agenda, me acercaba a los estudios de la MTV para ultimar los detalles del spot de navidad de Amapolas. Relentizar algunas imágenes, reelegir otras tantas, entre las que aparece el emisor de esta nota, y, por último, grabar el audio. Sí, este año mi voz acompasará la campaña de marketing. Increíblemente divertido. Este asunto lo fue más porque trabajaba con un amigo, alguien que disfruta de su día día y que sonríe cada segundo. Se convirtió en mi improvisado profesor de audición. En la mini sala de grabación, forrada por lo que parecían cartones de huevos, tan reales que busqué en un despiste alguna pincelada amarillenta, me encontraba, con unos enormes cascos, estos sí, amarillos y un giganteso micrófono. Me advirtieron de la sensación de escucharte a tí mismo, era desconocida para mí, a excepción de alguna grabación casera... Al oirme, es como si hubiese viajado en el tiempo, me escuché como cuando hice la primera comunión y leí aquella segunda lectura. ¿Mi tono de voz se había estancado en un timbre de niña de nueve años?
Pasados los minutos, me fui acostumbrando, no sin llevarme algún que otro asombro. Aprendí a modular el tono, a narrar con voz de ultratumba, seductora, de político y hasta como una oveja. Un mundo desconocido para mí, una parcela borrosa sobre algunas sensaciones, nuevas, que me empiezan a deslumbrar. ¿Quién sabe? Quizá algún día Sarah Jessica Parker me elija para ser su doblaje en Sexo en Nueva York, una nueva edición...
Mañana, sobre las diecinueve horas se emite el spot. Libre albedrío para mis crític@s. Intentaré colgarlo a a&p, para que los extranjer@s también opinen, y por supuesto, disfruten del espectáculo.
Tras casi tres horas en el estudio de grabación, dejar todo ajustado y aprobado, me monté en mi automovil y me puse en camino a la siguiente cita. Destino: Hotel Atalaya, almuerzo de negocios.
Me bajé del coche un cuarto de hora más tarde, subí casi volando la escalinata, me reordené mi alocado flequillo por el viento, pellizco en las mejillas... paso al frente. Mientras recorría el vestíbulo aprecié que el salón estaba prácticamente vacío a excepción de los comensales que me esperaban. Y fue justo cuando al atravesar el arco de la puerta del comedor, cuando todos y cada uno de los integrantes de mi reunión se habían percatado de mi presencia y empezaban a levantarse muy educadamente, fue entonces, cuando mi tacón de aguja decidió mudarse para siempre a la rendija de la puerta. Mi cuerpo entero se abalanzó hacia delante, al compás de mi movimiento, y mi pie enraizado en mi tacón, y mi tacón absolutamente inamovible, el efecto fue... como un boomerang, de alante a atrás, y de arriba, al suelo, de repente, y para siempre, al menos, por minutos. No recuerdo más.
En realidad, sí. Recuerdo que no podía mover mi pierna derecha, una torcedura leve de tobillo. Recuerdo que todos se abalanzaron al instante en torno a mí, junto con el metre y el camarero, recuerdo que no podía levantarme, y cuando alcé los ojos ví reflejado el intensísimo rubor de mis mejillas en los ojos de cada uno de aquel improvisado equipo de urgencias, y alguna que otra sonrisilla velada...
Un minuto y medio más tarde, decidí volver a recolocarme el flequillo, pestañear y sonreir, levantarme y disponerme a probar el delicioso rioja que me esperaba en una copa que tintineaba al final de la sala, eso sí subida de nuevo, en mis tacones. Y fue entonces, cuando encendía un cigarrillo y paladeaba aquel tinto, cuando recordé que mi mentora, Sarah Jessica, también padeció algún episodio de ese tipo, por todos es conocido su comentadísimo resbalón en el desfile de Dolce&Gabanna. Tras esto, más tranquila, y tras un almuerzo estupendo, un café y un martini ausente, porque nunca bebo en el trabajo, volví a Amapolas, y hasta entonces, en el coche, no podía dejar de pensar en lo mucho que me apetecía contaros mis peripecias. Así es, en primicia, en vivo, hoy más que nunca: porque detrás de una caída, siempre hay una subida, y... ¿qué importa si te caes? si lo que realmente importa, para mí, a día de hoy, es saber que al instante, estaré de nuevo en pie, con o sin tacones.

Sunday, December 03, 2006

Agenda, 3 de diciembre: día Internacional del Discapacitado


"El 3 de diciembre de 2006 se celebra por noveno año consecutivo el Día Internacional del Discapacitado, una iniciativa impulsada conjuntamente por la ONU y la Comisión Europea que tiene por objeto conseguir que la discapacidad se tenga cada vez más en cuenta y que se aúnen esfuerzos en pos de la dignidad, los derechos y el bienestar de las personas con discapacidad. Es muy frecuente que estas personas no tengan acceso a la educación, al mundo laboral o a la oferta cultural. Esta exclusión social "de facto" no solo es inaceptable, sino que además va en detrimento de nuestra propia sociedad en todos los aspectos de su vida política, social, económica y cultural.
La accesibilidad en las tecnologías de la información, o e-Accesibilidad (es decir la accesibilidad electrónica o lo que es lo mismo, que todos los contenidos de la Red puedan ser accesibles para todas las personas, sea cual sea, su discapacidad) es el tema elegido en este año 2006. Las instituciones y empresas trabajan en la actualidad para promover la accesibilidad y la desaparación de barreras arquitectónicas con el fin de facilitar la vida diaria de las personas con discapacidad, así como conseguir su integración tanto social como laboral.
Con motivo de la celebración de este día, organizaciones, fundaciones y diferente colectivos de todo el mundo que trabajan en el tema de la discapacidad, realizarán diversos eventos con el objetivo de hacer llegar un mensaje a la sociedad: "no debemos de olvidarnos de trabajar por la accesibilidad global". Se reclama la atención en la necesidad del acceso a las nuevas tecnologías de información y comunicación como derecho humano fundamental.
Actualmente hay más de 500 millones de personas en el mundo que padecen alguna discapacidad de tipo física, mental o sensorial es decir, aproximadamente el 10% de la población mundial, y se calcula que 8 de cada 10 vive en el mundo en desarrollo.
Naciones Unidas quiere concienciar a los gobiernos, entidades privadas y a todo el público en general de los beneficios significativos para las personas con discapacidad y para toda la sociedad cuando tienen el poder de un acceso incrementado a las tecnologías de la información.
En Europa el lema para este día es "Juventud=Futuro. Hagamos un futuro igualitario para todos".

Tras la entradilla de índole periodística, por dotar mis letras de un tono informativo ocasional, diré que es la primera vez que realizo un "corta y pega" sobre alguna noticia. En este caso, la ocasión lo merece, y no es por la calidad del periodista que redactó la noticia, sino por apuntar que la ONU aún funciona, y no sólo eso, sino que, en ocasiones, se acuerda de que las diferencias siguen existiendo. Mi mensaje de hoy no consiste en llorar por los males del mundo, sino en concienciarnos en facilitar a cada persona en lo posible una vida más fácil al minusválido, al emigrante, al guapo, al feo, y/o cualquier otra diferencia absurda que se nos pueda ocurrir.

Creo que en los tiempos que corren, y con los episodios que nos preceden, no debería existir un día oficial por el discapacitado, debería estar superado ese arranque de caridad hacia el prójimo, no debería ser celebrado un mensaje global en pro de tecnología de la información al alcance de todos, y cuando digo todos, quiero decir, hasta el sector discapacitado. Señoras y señores, el mundo avanza pero a pasos lentos, lentísimos... No obstante, hoy los humanos sanos nos podemos regodear pensando que nos acordamos de los sordos, paralíticos, ciegos y vegetales...

Ya tiene la humanidad algo más que pedir a sus majestades los Reyes Magos, y la ONU una nueva enmienda: incluir a los tarados en los parámetros de vida de los "normales".
Feliz Diciembre, para todos.

Thursday, November 30, 2006

la ciudad de la ventana


Y desaparecí tras los velos nerudianos... amanecí en Barcelona. Sobrevolé la península, entre algodones. Sin miedo a ruborizarme, diré que mi primera experiencia en avión ha sido fabulosa. Cierto es que el viaje de negocios era obligatorio pero también es cierto que yo soñaba la noche de antes con pisar la pasarela móvil, facturar las maletas, acariciar la chapa que roza el celeste... conseguir un asiento junto a la ventanilla...
Así fue, a las cinco y media de la mañana, abría mis ojitos, tomaba el primer café de la mañana y tras una ducha de agua hirviendo, me enfundaba mis tacones, falda estrecha y rizos al viento, a caminar...
No faltó detalle al viaje, hasta tuvo su momento friky, conocí a Chiquetete, el cual me confundió con una periodista por la manera intensa en que lo miraba, yo me le tranquilicé diciendo que no, aún no trabajaba para la prensa. Casi nieva en la ciudad y el aire renovado por la cercanía del Pirineo me refrescaba la cara, mi nariz congelada andaba armónica con los labios extra "rouge" por el frío y un lápiz de labios sensacional.
Las citas de negocios evolucionaban rodadas y yo sonreía cuando el momento lo permitía, pensando en el paseo por Las Ramblas que me esperaba por la noche y mi cigarrillo, y un coctel tras la cena, y también, soñaba en volver a casa, nada huele mejor que tu propio hogar, y nada mejor para apreciar ese perfume tan especial como dejar de olerlo durante unos días.
No tengo mucho tiempo, podría escribir líneas y líneas rememorando los edificios modernistas que ví por primera vez cuando tenía dieciocho y que me había pasado viendo una vida entera en libros y enciclopedias. Podría escribir todos los sueños de mil y una vidas que podría vivir en esas mansiones redondeadas por el aire y el cincel barcelonés, sueños eternos de segundos... Podría decir muchas cosas, pero quiero terminar con el recuerdo con el que ayer me marché a la cama. Cuando tras una larga cena y un gintonic de postre, volví al hotel, abrí la ventana y me dejé enfriar, una vez más, la cara con el aire escarchado de la tercera planta del hotel. Divisaba la playa y sólo pude recordar cuando hace dos años, en la misma posición, en pijama, divisaba la costa preciosa de La Coruña. Había viajado con mi anónima amiga a impartir nuestra primera comunicación literaria. Tiempos felices, tiempos literarios y de letras, tiempos de sonrisas, tiempos de sueños... ahora ya es tiempo de empezar a vivir el sue, al menos por segundos diminutos, eternos... quizá uno de estos días fríos, secos, sin nieve, en Córdoba, quizá la caricia de la sal perdida de nuestro río, nos ayude a rememorarlos todos y dejar las nubes, que ya sé lo que supone viajar en los aviones.

Monday, November 27, 2006

promesas de Neruda

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Monday, November 20, 2006

noviembre






Señoras y señores:


Mis sinceras disculpas por la dilatada ausencia que me ha separado de vosotros, de mi entretenimiento preferido y del placer que supone para mí conocer que vuestras adolescentes pupilas se pasean alegres por mis letras.
Parece que este otoño se contonea rápido, los días se suceden casi sin sentirlos y las ansiadas noches pasan como el humo de mis cigarrillos. Increíblemente, noviembre, uno de mis meses preferidos, se agota sin yo poder evitarlo, cuando antes se dilataba lento en los segundos de un otoño frío y lluvioso, eterno noviembre de estudiante, de sueños prenavideños, de luces veladas y días redondeados con lápiz rosa.
Ahora los meses se hacen adultos sin pensarlo, adolescentes precoces, niños viejos, reyes por un día. La navidad se asoma a los cristales, enamora las calles, seduce al euro y sigue entristeciendo y aburriendo de la misma manera a los mismos de siempre, así se vista del eterno rojo o se disfrace de un rosa que aún no creo que le siente. Ahora toca pensar qué hacer en vacaciones, qué adornos comprar para el árbol de este año, elegir sonriente los turrones y dulces empalagosos propios de la época, un vestido imposible para nochevieja, una fiesta glamourosa, una aguja en un pajar, reunir a la familia, a los amigos, y seguir sonriendo veinticuatro horas, ser amable constantemente aunque cueste, difundir el "feliz navidad" y decidir qué escribir en el documento más importante del año: la carta a los Reyes Magos.
Aún no puedo decir nada de la mía, hoy mismo un amigo me recordaba que todavía no había decidido mi lista... Este año será interminable, más grande que nunca y, por primera vez en mi vida, será pública. Pocas personas han leído tan preciado documento a lo largo de mi vida, mis padres siempre, el rey Baltasar siempre y ahora vosotros, en exclusiva, en un mes.
Hasta entonces, intentaré pasar desapercibida en mis comentarios, recostarme en el anonimato de mis escritos y desaparecer bajo máscaras que pueden resultar más que divertidas.
Espero que cuando leaís mis esperanzadas palabras dentro de poco, en la edición navideña de a&p, os animeis a escribir también las vuestras, nunca se sabe, quizá internet este año sea la llave a una vida de sueños, el rey mago del siglo XXI, pero de una vez y para siempre, reales, que los sueños, como dijo el mago de la palabra, "sueños son",y para inamovibles ya están otros, ya tenemos a Acebes para parar el tiempo y a Bush para prohibir e impedir lo imposible... ¿será posible abrir este año la caja de los sueños?
Atentamente,

Majo Caracuel.

Tuesday, November 07, 2006

Plaza Cardenal Salazar, Córdoba

Llueve, llueve y llueve. Veinte grados en el termómetro. El invierno por fin ha llegado.
Recuerdo cuando no hace mucho, quizá un par de años, las cinco de la tarde en este noviembre lluvioso, se traducía en citas en biblioteca, café cortado, té con leche, donuts blancos... cigarrillo de niña mala, libros amontonados en los huecos de los gigantescos y frios ventanales de la facultad más idílicamente universitaria: Filosofía y Letras.
Se dibuja en mi rostro una sonrisa cuando recuerdo fresco, la gélida brisa de sus pasillos, la madera cuarteada y toqueteada por los siglos, los pasillos amplios, los rincones oscuros, los techos altos, las salas con historias de fantasmas, los bedeles desentendidos y el patio con la fuente y los naranjos, contundente, a la entrada, como enmarcando un paisaje machadiano.
Banderas de jamaica en las mochilas, melenas de modernos reinventados, libros escondidos en estanterías perdidas de libreros huecos, que acogen viejas ediciones de saberes griegos. "Lapesas" multiplicados, ediciones de Gredos, atlas lingüísticos desfasados, Borges, Cervantes y el eterno Góngora como una sombra oscura y altanera, que amedrenta a todo el que se le acerca. Tardes eternas y leves, segundos recontados, cigarrillos de cinco minutos reconvertidos en descansos de medias horas secretas u olvidadas en horarios cuadriculados.
Frío entre las chinas de la superviviente judería cordobesa, olor a churrasco en las aceras, llovizna limpia entre los cantos de las calles viejas, lúgubres farolas y una iglesia que nadie supo en cinco años si aún se rezaba en ella.
Recuerdos fugaces pero eternos en mi memoria de enamorada de las letras, sueños de catedrática de lenguas muertas, de aquella facultad que me regaló mis primeras sonrisas adultas, mis ilusiones eternas.