Monday, May 28, 2007

mi bebé


No sé si serán las hormonas, el cambio climático, la llegada del verano o mis recién cumplidos veintiséis años, lo cierto es que llevo un tiempo notando que algo está cambiando, mi vida está cambiando. Reacciono diferente ante estímulos que creía conocidos. He dejado de pensar en recurrentes asuntos que encorsetaban mi mente para pasar a soñar y a vivir un hermoso presente o al menos construir un presente decente.
Actualmente, considero que es francamente complicado conseguir ese estado de perfección que llevo soñando desde que tengo uso de razón.
La vida perfecta en el momento perfecto se desvanece en este mundo de caos intermitentes y desprevenidos coletazos de un tiempo absolutamente desenfrenado. Somos herederos de sueños estables, maridos dieciochescos, amores literariamente románticos, de hogares galdosianos a la lumbre del calor de un hogar infranqueable. Ahora el posmodernismo mezcla cada uno de estos valores y nos encontramos perdidos en un rompecabezas en el que poco tiene sentido. Los valores están desperdigados entre espejismos de lo que pudo ser y no fue. Y como no fue, es necesario ser consciente cuanto antes de que es preferible no reescribir la historia sino escribirla mejor cada día.
Intento ahora cumplir uno de mis mayores sueños. Quizá encontrar la pareja perfecta sea la “odisea” del siglo XXI. En este mundo mecanizado, el tesoro de los sentimientos es más que nunca un valor en alza, por ello he decidido no dejar de vivir y cumplir mis sueños esperando que el destino me regale un ángel que me acompañe en el camino. Yo misma crearé mi particular hombre fabuloso. “Yo seré tormento y amor”, como dijo la fabulosa Olvido.
Y, de repente, no pude evitar sorprenderme cuando la idea decidió mudarse a mi cabeza y me preguntaba como no había pensado aquello antes. No hay mejor forma de amor que dar la vida por los demás. El término “demás” puede resultar un tanto amplio, por ello decidí quedarme con un solo individuo del grupo. He decidido adoptar a un niño. Estoy deseando que empiece a formar parte de mi vida. Me encantaría que fuese distinto a mí, no sé si algún día encontraré al compañero de mi vida pero espero que para ese entonces pueda ir acompañada de mi compañero menor, mi pequeño bebé africano. No me parece mejor manera de cumplir mi sueño de ser madre. Mi vida perfecta es mía y yo misma reescribiré mi particular hogar galdosiano y reinventaré el huracán que supone ser un romántico.
Ya tengo lista de candidat@s para los padrinos, mis amig@s están siempre y en todo, ando buscando un buen nombre masculino. Con respecto al candidato de padre, es cuestión sólo de confiar en alguien, menuda palabra, entre tanto me gusta soñar con los caballeretes ingleses…

Tuesday, May 22, 2007

solo para FM´s




Dejamos a un lado el sentimiento, la melancolía, la nueva vida, las viejas ilusiones, y aprovechamos la lluvia del día para darnos una ducha de menta y besos frescos con olor de terciopelo y sabor a melocotones.
La primavera se disfraza de feria y 2007 ha sido elegido entre miles de años al azar para celebrar la esperada reunión de las FM.

Lugar: albero de la feria de Córdoba
Hora: al atardecer.
Día: viernes 25 de mayo.
Asistentes obligados:chus, cris, majo, memole, pep y uba.
Asistentes invitad@s: cualquiera que conozca la contraseña del grupo
Pista: las iniciales son A C S F U F
Se ruega confirmar hora de llegada, preferiblemente temprano, se rumorea que cuando suenen las doce campanadas se rompe el encanto.
Love,
majo



Sunday, May 13, 2007

próxima estación


Buenos días a este mes de mayo resucitado. La primavera ha llegado, diferente. Las brumas de la mañana en la playa hacen que mi mundo parezca que ha cambiado de destino.Decidí subir a la buhardilla, presa de una furia purificadora incontenible, armada con un fin de semana de veinticuatro horas elevadas a la enésima potencia de tiempo libre para dedicar ya solo a mí. Pretendía pasar unos días dialogando con Proust, ahora tengo tiempo de conocer mi empolvada literatura francesa... Con la mente fija en la operación lectura, observé entornando los ojos la selva en que se ha convertido aquello, en cuanto me he despistado en todo este tiempo...
Al cabo de un par de minutos estaba sentada en el suelo repasando fascinada las fotos polvorientas de la facultad, las cartas reencontradas, frases olvidadas, corazones tachados, algún que otro apunte desordenado, los mil y un "pilots" rosas usados y olvidados, las carpetas con recuerdos de otras épocas, y me ví a mí, como un ser de otro tiempo, tan lejanas hace tan poco...
Ahora parece que el tiempo hubiese reverdecido y mi pasado se agolpa en el armario de mi recuerdo deseoso de salir y tomar un poco de aire fresco. ¿Quién podría resistirse a un baño de nostalgia en pleno festival del recuerdo polvoriento? Solo por esos minutos de inmenso e inesperado placer las buhardillas tienen el cielo ganado en el más allá de las casas, si es que las casas tienen tal cosa. Desempolvé por decisión propia la literatura francesa y mis sonrisas, mi tiempo y la escritura, mi alma plena despistada en números poco interesantes, por mi sueño de letras. Me olvidé de vivir en estos tiempos en que se cambia trabajo por pasiones desbocadas, poesía por eficacia...
Permitidme, desde aquí, desde este ventanuco redondo con vistas al cielo, que me incline por apoyar al coleccionista de recuerdos, al visitante nostálgico de la infancia, a las cartas de amor, a las barbies sin ropa, las orlas de graduación y los retratos viejos. Una vez más escojo la poesía en el único espacio que queda en la casa dispuesto a conservar las emociones envueltas en papel de seda y arpillera. Definitivamente, ha llegado el momento de mudarme a la buhardilla.

Thursday, April 26, 2007

Je Ne T'aime Plus


En el servicio andaluz de salud los funcionarios en horario de trabajo se convierten en individuos semiciegos y semisordos. No hay otra explicación razonable al hecho de que aparezcas a las 13:55 horas de la tarde en su oficina, cumpliendo horario de atención al público, y sus miradas queden suspendidas entre sus grupillos de colegas, entre risas especiales de funcionarios…, y entre tanto, algún otro se entretiene comprando décimos de ciegos.
No fueron ni una ni dos ni tres veces las que me acerqué, miré, intenté interrumpir, miré al cielo y finalmente me cansé de esperar, consciente de que nadie se estaba percatando de mi presencia. Pasaron unos diez minutos y seguía dando vueltas cual espermatozoide impaciente a aquel óvulo de administrativos inconscientes, desconocedores de que un ser extraño a su ocioso ámbito había irrumpido en su bioclima de ordenadores polvorientos.
Para quien le interese, informo que hay abierta una bolsa de empleo público por la conserjería de salud. Fue de una de las noticias más relevantes que pude leer en los múltiples tableros que quedaban suspendidos de las paredes, aburrida de pasar por mujer invisible. Después de haberme sentado y estar absorta en mi cuaderno de notas, escribiendo la entradilla de esto que ahora leéis, un señor con barba de un par de días se acercó a mí con cara de no haber visto nunca a una chica rubia y me confirmó que mi psicólogo no tardaría en llegar. ¿Alguien sabría decir qué es peor: los males de espíritu o el dolor más terriblemente superficial? Cuando creía haber resuelto esta y otras tantas preguntas que circulaban por mi cabeza desde hace mucho, me di cuenta de que quizá el dolor físico en ocasiones supere a los desalojos mentales.
Tres días más tarde tuve que visitar de manera inesperada el controvertido hospital de este pueblo en el que por ahora vivo de manera accidental. Y fue de esta manera tan inesperada como mi muela del juicio decidió empezar a mover cada uno de mis perfectos perlas dentales. Un dolor horrible recorría el lado derecho de mi cara. Un domingo trágico que tocó su fin a las 00:00 cuando un amable doctor House decidió poner fin a mi sufrimiento con una inyección de calmante que adormeció por algunas horas mi cansado subsconsciente. La muela sobrevive entre antibióticos, algún “nolotil” repentino y secretas sesiones de acupuntura.
A los tres días siguientes, de nuevo cita en el hospital, esta vez en el dermatólogo. Eran las doce de la mañana cuando atravesaba el dintel de las puertas color manzana de la consulta, cinco minutos más tarde, una nueva inyección. La dermatóloga consideró oportuno hacer desaparecer la mancha que acompañaba desde mi nacimiento mi ojo derecho. Una especie de navaja paso varias veces a tres centímetros de mi ojo y algo que aún no acierto a adivinar quemó para siempre aquella imperfección tan absolutamente mía. Qué suerte que al menos pueda desaparecer alguna, tan rápido, aunque sea a golpe de bisturí, apósitos y demás objetos de orfebrería.
Lo cierto es que me parece que en una semana he cubierto el cupo hospitalario de más de un año, creo que mi contribución a la seguridad social como población activa está más que amortizada. No queda mucho más que contar desde y sobre el horripilante hospital del innombrable pueblo en el que me paseo obligada por los hilos del incomprensible destino en el que me encuentro. Para mis amig@s, aunque no tenga la mota en el ojo, me reconoceréis fácilmente, no os preocupeis, estoy bien, mi aspecto es parecido al de siempre y mi salud mental …, como los funcionarios, en las nubes, como siempre.

Friday, April 13, 2007

"ridiculus"

Me preguntaba si hace unos días Luis García Montero cuando jugaba a rimar palabras con caramelo pensaba que quizá la rima curase su malogrado ojo. Un juego que disfrazaba el orzuelo, que a su vez, era tapado por unas gafas oscuras que velaban la languidez de la mirada del poeta y lo hacían parecer descafeinado, aunque quiso conservarse entero en su eterno sentimiento, en toda la extensión, cosmopolita y siempre sentimental, un clásico posmoderno. Posiblemente no sea una locura pensar que horas más tarde el uso especial del término “caramelo” propiciase una repentina curación en los ojos del escritor.
El señor Potter hablaba de algo parecido. En la academia de magia más importante del mundo hacían desaparecer el miedo con una receta lingüística bastante socorrida y fácil. Cuando los temores más profundos se encuentren frente a ti, solo has de pronunciar, rotundo, un “ridiculus” alto y claro, convencido de que el término latino, con todo lo que tiene de espectacular nuestra madre lengua, haría desaparecer los terroríficos temores que acechan la tranquilidad del alma del ser humano.
Hacía más de veinte años que no veía ni hablaba con mi abuela. Me telefoneó y me citó para el día siguiente. Existe una infección en la sangre que se manifiesta en las capa más externa de nuestra piel en pequeños grupos de herpes que quiebran la epidermis, producen escalofríos, punzadas y fiebre. La afección es vulgarmente conocida como “culebrilla”. La mayoría de los médicos reconocen que la medicina aún no ha encontrado nada realmente eficaz contra ella, sin embargo, existen personas que son capaces de hacerla desaparecer en tan sólo nueve días.
Mi abuela aquella tarde quería dejarme un legado. Ella sabía aquel conjuro. La tradición dice que la oración debe pasar a un heredero con una supuesta sensibilidad especial y una fe fuerte como para poder creer en aquellas palabras enhebradas de magia y curar.
Cuando salí de casa de mi abuela, agarré con fuerza el papel en el que había escrito aquel legado, lo doblé mil veces en mi bolsillo, incrédula de sus posibilidades, abrumada por aquel cargo y amedrentada por tener que desempeñar algo relacionado con ese mundo oscuro al que tengo tanto miedo. En casa, escondí la oración en uno de mis libros, y pensé que allí habitaría mucho tiempo. Meses más tarde mi padre se aquejaba de picores punzantes en la espalda. Al mirarle me di cuenta de que aquello era uno de esos herpes. Jamás pensé que el incrédulo de mi padre me pediría al instante que le curase. Aunque más me sorprendió mi diligencia al buscar mi trozo de papel escondido, y que rezaría aquellas palabras en voz baja concentrada en no sé qué, pensando en las musarañas destruí los tres geranios necesarios, convencida de que todo aquel teatro servía para algo. Nueve días más tarde, nueve curas después, mi padre tenia la espalda limpia. Se había curado.
Lo creo porque fueron mis dedos quienes lo hicieron. Hace mucho tiempo ya que había dejado de pensar en magia, en conjuros, en brujas… no sé si más por miedo o por querer convertirme en alguien cuerdo. Ahora, sin embargo, creo que no somos conscientes del poder oculto de las palabras, quizá haya algo más detrás del significante y más allá del significado. Quizá los modelos triangulares, cuadrados y posteriores aún sean insuficientes. ¿Existirá una tela de araña que envuelva transparente la supuesta armonía de la sintaxis? Quizá no seamos conscientes que el uso perfecto de ciertos grupos de palabras puedan resultar mágicos o poderosos, quizá algo parecido a un romance medieval con adjetivos verdosos y un lenguaje algo paralítico pueda ser la llave para hacer desaparecer los herpes, quizá el caramelo poético sea el borrador de los ojos tristes y vidriados del orzuelo, quizá esté en el balcón de nuestros labios la manera increíble de reformar a nuestro gusto el mundo entero.

Sunday, March 25, 2007

posología: 2007, en pequeñas dosis


Hace mucho tiempo que me acuesto temprano, tanto que hay días que ni soy consciente de que ya estoy durmiendo. Hace tiempo que perdí de vista las añiles noches mediterráneas, dulces y espesas... Me apetece recorrer la noche montada en un tranvía viendo mi reflejo en el cristal oscuro, espejo de una luna traslúcida, y perder mis ojos en un horizonte aburrido y pleno de tiempo, mi tiempo.
Mi tiempo libre desaparece. Tiene un rumbo perdido y me entretengo cada día en ajustarlo y lograr que no gotee entre los rincones, pero se estremece, se inflama, respira y se diluye más allá... creo que se quedó perdido en el siglo XX.

Miré el calendario y era veinticinco de marzo. Me esperaba una larga ducha y un café solitario y mudo, dos ingredientes necesarios para disfrutar del día más absurdo de la semana: el domingo. Eran las doce de la mañana hasta que sonó el teléfono y me convencí de que había perdido mi hora de relax, el tiempo se escurría por las paredes: una hora menos, una hora más de sol. Parece que este 2007 es un año con prisa, los días pasan fugaces como si anduvieran nerviosos por acabarse, por llegar cuanto antes a una nueva fecha, a una nueva fiesta. Ya no parece respetarse la larga cuaresma, parece que en lugar de cuarenta, fueran una veintena. La Semana Santa se mece en el ambiente y yo aún huelo a polvorón. Cuando disfrutaba de un par de días de lluvias y soñaba con mi Londres particular, cuando mi sueño de vivir en el Polo estaba a un palmo de mis dedos y andaba con botas de pelo y jerseys imposibles de un centímetro de grosor, resulta que los paragüas desaparecen de mi casa. De un día para otro, el cielo se viste de ese azul griego que derrumba mis sueños, el sol se introduce por cada rejilla, se apodera de mis déviles pupilas y mi invierno se desvanece en los cansinos y luminosos golpes amarillos de este sol cordobés que más parece un desagradable flexo en la cara que una iluminada ráfaga de luz.

Quizá no sea el 2007, quizá sean los años. Posiblemente sea como el cambio climático, a lo mejor no nos hemos dado cuenta que hasta los segundos andan desbocados. Esta primavera disfrazada de urgencia resulta un tanto artificial. El planeta se contonea nervioso y ha perdido la memoria de la tradición que él mismo se había inventado, y ahora cansado de su propia rutina vuelve locos a los excesivamente sensible que perciben el cambio. Aviso que cuando menos se espere estamos en 2008 en bermudas, comiendo pestiños, y yo soñando en mi paracaidas con bajar por las chimeneas, abrigada hasta las cejas mientras todo el mundo se propone olvidarse de que aquí también hubo un día en que la gente vivía abrigada y llovía y el tiempo mugía y no sargenteaba los pensamientos de la gente. Y entre tanto el termómetro cada día más caliente.
Hubo un tiempo en que alguien perdía la mirada en la ventana con escarcha. Hasta aquí llega el deshielo. Veinticuatro horas de sol y los cero litros de lluvia nos están volviendo locos a todos. Aconsejo emigrar al norte, donde los atardeceres aún contienen el beso azul y adormecedor que aquí se pierde entre carreras de segundos por agotar el día en que vivimos, cuanto antes. Que se pare el tiempo, hoy aún estamos a veinticinco de marzo, apuesto a que cuando parpadee, y vuelva mis ojos a esta pantalla, no recordaré que yo misma he sido quien ha escrito este absurdo artículo y mi mente seguirá abrazando la locura meláncólica de quien busca la lluvia en el desierto y entre tanto, mucho tiempo, el de siempre, perdido.

Friday, March 23, 2007

de tarde en tarde, 18 de marzo



El hombre más peludo del mundo se casa. La primavera ha vuelto, de la mano de un anticiclón luminoso y helado que rasga las pupilas y quebranta la epidermis. Mientras el tiempo decide volverse agradable, casi toca la lotería a mi amigo G, estuvo a un número de convertirse en un euromillonario y dejar de formar parte de la lista de “mileuristas”. Mientras tanto, mi amiga A y yo rebuscábamos entre las noticias callejeras que apuntaban a que G era el verdadero millonario. Llegamos a sentimos defraudadas porque pensábamos que era una estrategia de rico recién estrenado para eludir felicitaciones o rumores que pusieran en peligro los miles de euros o quizá a los dueños del alucinante premio. El mismo y descartado ex millonario, un día mas tarde, apareció ante nuestros atentos ojos que pensaban no volver a verle más, y tras comentarle nuestra absoluta y leve, levísima confianza en él, acabó diciendo que entendía la desconfianza propia de mujeres, y se alegraba, de manera absolutamente sinceramente, o eso dijo él, de que no le hubiese tocado, estaba seguro de que su vida actual era más feliz sin ese tumultuoso huracán de verdes euros.
¿Felicidad de sueño o miedo a encontrarse con una pesadilla aunque sea con dinero? Nunca lo sabremos, lo cierto es que el dinero aporta libertad, casi infinita y la libertad emborrona los límites del establecido mundo de cada uno, para bien o para mejor…

Mientras dilucidaba en qué cambiaría mi vida si hubiese sido yo la afortunada del premio millonario y me autoconvencía de que no necesitaría un psicólogo para asimilarlo, volvía mis pensamientos a mis recuerdos. Y me encontré a las tres y media de la tarde rebuscando antiguas cartas y fotografías intentando encontrar el rumbo de mis recién estrenados veintiséis años. En el desván, en el punto más alto de mi casa me dí cuenta de que quedaban cuatro años para cumplir la treintena; estaba también en el punto más álgido de mi carrera contra los años: un cuarto de siglo y un año más. El tiempo pasa sin remedio.
Mi cumpleaños aunque con planes fabulosos, perdió la fantasía cuando recordé que odio cumplir años. Las tartas, las velas, la gente alrededor mirándote bien o mal… es como revivir tres meses más tarde una navidad que por fin ha desaparecido del horizonte y que esperas no volver a ver al menos en los doce meses siguientes. Los regalos, los invitados, la comida, el formato…todo fresco y primaveral aunque creo ahora que yo estaba en el otro plano, en el del cambio climático, quizá. Mientras todos me miraban pensando eso de “quien tuviera veintiséis años” yo me desmoronaba intentando no llorar delante del heterogéneo grupo de viejos y jóvenes. Cinco minutos más tarde del cántico y el apagón de velas me miraba al espejo y comprobaba que no me sentía identificada con la imagen de mi espejo. ¿Quién tiene 26? Sueño con los doce, o los cuatro, incluso con el vientre de mi madre, vuelvo a la universidad, pero ¿quién quiere tener veintiséis años? Aún no entiendo cuál es mi cometido en esta cifra tan extraña, si hasta me encuentro mejor imaginándome con cuarenta y tres preciosos hijos varones!
Ni siquiera fui capaz de apagar el bosque en llamas que suponía los veintiseis fuegos que casi arrasan el pastel, es hora de empezar a comprar esas parejas de números que sustituyen la manifestación de velas. Fue mi padre quién me ayudó a apagar el incendio del 18 de marzo. Lo peor es que mi mayor deseo estaba en aquel apagón y una vez más se quedó medio apagado o medio encendido, a la mitad, como ahora, a la mitad más uno. Pero, si es cierto que el hombre más peludo del mundo se ha casado, supongo que también sea cierto que mi sueño aún puede cumplirse, lo malo es que ni con un boleto de lotería, ni dejando mi actual posición de mileurista podría conseguirlo, es un poco más complicado, y si sumamos mi mala suerte en el apagón... con reflexiones tan absurdas daba las últimas pinceladas a la que ya era la madrugada de mi cumpleaños. Por suerte, a la mañana siguiente me encontraba bastante mejor, un día más tarde me propuse olvidarme de el absurdo 26 y disfrutar lo que me quedaba del día. Ultimamente siento que ando mal de tiempo.
p.s. Gracias a todos los me llamásteis, a los que os acordásteis, a los que os habéis metido mil y una vez en a&p y seguíais viendo el "disfrazados insultados", para mis amig@s, os deseo desde el 18 de marzo, precioso número, las mil y una alegrías que busco cada mañana también para mí.

Wednesday, March 07, 2007

Disfrazados insultadoS



Penúltimas noticias para seguir informados:

Efectivamente, como me notificó mi colaboradora "más anónima", y aunque ya estemos en cuaresma, el Carnaval ha pasado y ha emborronado los ánimos del clérigo local. De esto puede ampliar información, la señora Libertanguera por encontrarse bastante cerca de los círculos a los que me voy a referir a continuación. La chirigota montillana Los Yogurines dieron nombre a su comparsa 2007 con el original título de "la primera ostia" y andaban disfrazados de niñas de primera comunión. Realmente, poco más se puede decir de este "atrevimiento" carnavalero. Hemos repasado el libreto del grupo y no encontramos motivos que apoyen el disgusto de la Iglesia. El asunto no quedó en el ámbito familiar de la localidad, hasta el obispado ha participado y respalda las decisiones del sacerdote que encontraba las canciones inmorales y ataques hacia el sentir religioso. Parece que como todo lo antiguo está de moda, la Iglesia se apunta al carro y retoma el término "blasfemias" y lo barniza de rabiosa actualidad. Numerosos miembros de la asociación carnavalesca pertenecen a hermandades semanasanteras y les han amenazado que tendrán que elegir entre el cachondeo irreverente y destructivo del Carnaval o el honroso candor de la cera y el costal, no pudiendo compaginar tan opuestas distracciones. Hasta ahora ahí ha quedado el tema, aunque flecos sueltos llegaron a Tenerife, mayores dimensiones para mismas absurdas realidades: hasta la pobre Belén Esteban tuvo que colgar la crucificción que tan puntero había diseñado el señor Amargo para pintar los carnavales tinerfeños de un look más moderno y "a lo maddona" que nunca. También allí el clero tuvo sus más y sus menos y al final, como siempre,el gato al agua para el clero, y la cruz y la Esteban acabaron en bambalinas y con un orquestado abucheo.En la afamada Montilla, las niñas de comunión hicieron el conocido pasacalles dominguero, y el asunto ha quedado suspendido en un halo de censura clerical como en las islas, que considero totalmente desfasado, pero muy a tono con la imagen austera y retrógada que nuestro Papa desea mostrar de la Iglesia. Espero que no sea una manera de captar nuevos adeptos a las filas litúrgicas pues tal como está el mundo, creo que la campaña de marketing está un tanto fuera de rumbo.

Wednesday, February 28, 2007

las patas de la araña


La pasada mañana tomé mi taza de café al instante de abrir los ojos. Últimamente ando mal de tiempo, y mis pequeños placeres se han visto reducidos a segundos de placeres, quedando los minutos relegados ya a épocas de mayor bonanza en lo referido al adorable arte de perder el tiempo. Ahora para perderme he decidido utilizar un mecanismo nada nuevo pero bastante efectivo: la imaginación, y cuando falla, algunas veces, siempre quedan los polvorientos fragmentos que sobrevuelan el rincón de los recuerdos.
Y tras la taza de café, la ducha, rápida e hirviendo, con la piel humeante y las mejillas bermejas a juego con el resto del cuerpo semitostado bajo las gotas fogosas del agua en las mañanas heladas de febrero. Cuando pude darme cuenta casi había agotado los diez minutos con que contaba para mi aseo personal matutino, mientras tanto agitaba fuerte la toalla para secarme a toda prisa y empezar a vestirme. Me disponía a colgar la toalla en la percha a la vez que me enfundaba un calcetín, creía haberla dejado en la percha, pero no fue así, el peso de la prenda húmeda tomó una dirección errónea y en lugar de ir a parar directa al suelo, fue a estrellarse contra un frasco de perfume que sobrevía hace años en la diminuta estantería del cuarto de baño.
El frasco de la discordia no era un perfume cualquiera, acompañaba a mi madre desde su más tierna juventud, casi desde su boda con mi padre. Era uno de esos perfumes con fondo de azahar y no era un frasco tal cual. Se trataba de una pequeña escultura, una damisela sentada con los brazos en alto, que se cepillaba el cabello con gesto asustadizo porque una araña ascendía por los bajos de su falda...
Casi no recordaba la existencia del mismo, a pesar de ver su reflejo y el mío cada mañana; había empezado a formar parte quizá de un miembro más de mi cuerpo. Mientras recogía los fragmentos de los cristales en el suelo bañados de ese olor a perfume viejo, olvidé por un momento mi falta de tiempo. La prisa desapareció y me ví imbuida en una burbuja de olor que había casi olvidado. Fueron las notas de aquel perfume derramado en el suelo las que me trasladaron a mis cinco años, y me ví en el espejo, de nuevo, con el pelo mojado, mi madre detrás, lo desenrredaba, me partía una perfecta raya en el cabello y un par de trenzas. Miré más abajo, un uniforme gris. Me disponía a ir al colegio, veinte años menos en un parpadeo. Volví a olfatear y apareció mi madre con un vestido de enormes cuadros rojos y negros bajo árboles, quizá en un huerto... Me froté los ojos, y volví a ver a mi madre frente al baño, en mi dormitorio doblando mi pijama, mi mochila, una caperucita en la pared... Mi padre irrumpió en el baño de azulejos gigantes azules con su diminuto coche de entonces, un champú "timotei" en la mano, un chandal rojo en la percha, unos zapatos talla 28, olor a cocido en la cocina, mi hermano en zapatillas de deporte, las témperas derramadas en la cartulina, era temprano...
Volvía en mí mientras me daba cuenta de que aquella figurita de perfume era irrecuperable, y para colmo se manchaba de lunares rojos procedentes del corte de mi dedo índice. Se había roto en mil pedazos que nadaban en aquel líquido embriagador, y entre los miles pedacitos uno se había salvado como una cascara de una vasija paleolítica. Sólo un trozo sobrevivió al desastre, justo el que ocupaba aquella araña que ascendía por la falda de la muñeca. Aquella araña me había llamado la atención siempre y de nuevo ahora era protagonista. A veces me imaginaba que era yo quien veía como un enorme arácnido trepaba por mis piernas y me quedaba inmóvil de terror. El desagradable bicho había sobrevivido y espantaba los últimos coletazos del oloroso líquido desparramado en el suelo. Acariciar las patas redondeadas del animal en la porcelana hizo que tomara contacto de nuevo con la realidad y me escapara de aquella burbuja de olores reconcentrados. El frasco se rompió y el perfume encerrado en él durante tanto tiempo, volvió a mi nariz e hizo que volviese a los últimos instantes quizá que olí aquel rastro. Y la araña... sobrevivía como mis temores sobreviven al paso del tiempo. Los mismos que entonces. Decidí no lavarme las manos y pasé la mañana con los dedos bañados en el perfume del pasado, recordando como había perdido un objeto que había creído insignificante, quizá mi particular máquina del tiempo.

Los diez minutos del aseo aún no se habían agotado, algo extraño cuando sentía que habían pasado casi un par de horas. Eran las nueve menos cuarto de la mañana. Enfundada en mi peto gris de uniforme, caminaba un día más al colegio mientras olizqueaba el bocadillo del desayuno y me perdía en los muñecos de mi carpeta rosa, pensativa. Aún no entendía por qué fenómeno extraño había visto a una veintañera en mi espejo aquella mañana mientras mi madre me desenrredaba el pelo. Salí corriendo, una araña se posaba casi invisible entre mis dedos.

Tuesday, February 20, 2007

28


Después del afamado día de San Valentín el tornasol de la lluvia inconstante del mes de febrero parece que se viste de pétalos de rosa...

Como el mejor de los poetas, quisiera escribir los versos más románticos esta noche. Quisiera poder gritarle al mundo que tras mi teoría del amor en el siglo XXI, este fingido autor, siente aún el vuelo rotundo de las mariposas. Y cambio el verbo, porque no es “quisiera”, es “quiero”y, no sé si puedo o debo, lo cierto es que me apetece confirmar que me siento enamorada, y que después de más de dos años, en el umbral del trío, las mariposas anheladas por los enamorados se han mudado a mi estómago de por vida. Ahora entiendo por qué los experimentados hablaban de la seguridad que se siente al encontrar el amor de tu vida, esas supuestas señales que sólo se saben cuando se sienten… y todo es una simpleza. No hay trucos ni filosofías secretas, ni lucha, ni casi cortejo: sólo un sentimiento.

Es fabuloso sentir los pálpitos de terciopelo en cada respiro aún cuando no son siempre la sonrisa el protagonista. Ahora cuando empiezo a dilucidar en qué consiste compartir los sentimientos segundo tras segundo, entiendo que aquel beso furtivo en la mejilla y aquella despedida, ahora casi de cristal, sería la última de mi vida y el beso, sin duda, el primero en el que advertí el significado del término favorito: amor, siempre eterno y favorito entre todos los juegos.
Resulta increíble recordar que tras un encuentro sorpresivo, un 28 de febrero de 2004, la biografía del órgano más sagrado se redirigía para siempre. Y así, hoy, enamorada, ilusionada y convencida, sólo puedo anunciar que soy feliz. Permitidme soñar que sea para toda la vida.

Thursday, February 15, 2007

mariposeando


Supongo que tod@s conoceréis esa leyenda urbana en la que se dice que el amor desaparece en un período de dos años y medio o tres años desde el momento en que la pareja empieza a interactuar. Me resulta un tanto incomprensible entender como hay parejas que mueren de amor cuando su cónyuge desaparece o más aún, cuando veo a parejas de veintitantos años de unión indisoluble. ¿Dónde está el baremo entonces?
Resulta que el amor en este siglo XXI ha dejado de entenderse como una fuerza invisible que rige el órgano más romántico de nuestro cuerpo: el corazón. Ahora todo se trata de moléculas y hormonas, conexiones y reacciones eléctricas. Pero cómo se puede explicar que se produzcan estas alteraciones sólo con un tipo de personas? ¿Existirán hormonas compatibles? ¿El cuerpo humano está dotado de una especie de sensores capaces de detectar los parámetros internos de los pretendientes en potencia?
Quizá sea así, lo cierto es que a día de hoy, aún no comprendemos qué fuerza es la encargada de sensibilizarnos ante un/a desconocido/a, de sonreírle inesperadamente, o de empezar a movernos por los harto conocidos revoloteos de las mariposas en el estómago.
Para mí, el amor es como una descarga eléctrica inesperada. No sabes cómo ni por qué conocer a una persona en un momento inesperado puede reconducir el rumbo de tu vida. La pregunta es, ¿y por qué sólo y exclusivamente con esa? ¿Por qué no ocurre con caballeros o damiselas que trabajan a diario para conquistar a alguien? Resulta casi incoherente, pero la realidad nos demuestra, sin embargo, que un individu@ desconocid@ puede ganar todos los trofeos de la guerra de amor con tan solo una mirada.
Encontrar el amor, el verdadero, resulta hoy una tarea más que complicada. Es cierto que es inútil buscarlo. Aparece de repente, aunque puede ayudar estar en el momento justo y el lugar adecuado, o, al menos, frecuentarlos de vez en cuando. El problema es que no sólo se trata de encontrar a ese amor ahora “personificado”, sino que esa “persona” haya sentido la famosa descarga de de Cupido del mismo modo que tú. Ahí es donde radican la mayoría de los problemas amorosos de la actualidad. Cuando el desequilibrio aflora desde el comienzo suele ser difícil conseguir la armonía con el tiempo. El amor es un asunto irracional por más que queramos organizarlo, analizarlo o hasta negociarlo. Hay parejas que se auto engañan pensando que su media naranja aun necesita tiempo para sentir ese algo especial que ellos sienten y deciden hacer responsable al tiempo de la fotosíntesis emocional. “Cuestión de tiempo”. Casi nunca se produce. Pueden pasar meses e incluso años… y el resultado suele ser el mismo que al principio: desequilibrio y por consiguiente, infelicidad o al menos, no una felicidad absoluta.

El amor sigue siendo hoy un valor en alza por más que lo quieran vender de aspirina o enseñarlo al mundo en versión radiografía. Sea como sea, hay algo en él que aún no han podido explicar las hormonas. Si hoy se pelea por conseguir un céntimo, por conseguir la mejor hipoteca y un ascenso, que mejore la situación económica de cada uno, no podemos olvidar que si hay algo por lo que merece la pena luchar es por encontrar la idílica media naranja. Quedarse con la fruta equivocada no merece que llamemos amor a lo que puede ser tan sólo una elección precipitada. En cualquier caso, lo más inteligente es dejarse llevar por el vuelo rotundo de las mariposas en el estómago.

Sunday, February 11, 2007

el circo

Aznar se ha enterado ahora de que en Irak no había armas de destrucción masiva. Cabe imaginar la desilusión de su trouppe de adoradores cuando reconoció por primera y única vez en su historia, que se había equivocado. Su prodigiosa mente lo desconocía. Pero resulta desconcertante que el mejor presidente de la democracia española que vieron y verán los siglos venideros nos defraude de esta manera, así, de repente. Parece que no era infalible, aunque sí que cuenta con el don de la omnisciencia y –para desesperación de Rajoy- también con el de la omnipresencia. El señor Aznar es un habitual de la palestra política, se niega a dejarnos, aún es necesaria su experiencia, sabiduria y seguridad y desde lejos mira con mimo a su rebaño conduce a su rebaño de peperos desconcertados con ese sustituto de plástico que no acaba de tumbar el fantasma del bigote más famoso de España.
Su partido, que ignoraba el hecho, continua haciendo malavares ante el público y manteniene el pose pepero tan políticamente correcto para salvarle y salvarse el trasero. Al día siguiente todavía Zaplana esquivaba una pregunta sobre las armas de Iraq, como si no se hubiera enterado del nuevo dogma del aznarismo: “Evidentemente todo el mundo pensaba que en Iraq había armas de destrucción masiva y no había armas de destrucción masiva, eso lo sabe todo el mundo y yo también lo sé ahora”.
En fin, disculpemos a Jose Mari, todo el mundo tiene derecho a equivocarse, y al fin y al cabo, todo ha sido cuestión de tiempo: él sólo se enteró un poco más tarde. Aznar lo sabe ahora, ahora lo que cabe esperar es que le comunique sus nuevos conocimientos a su colega americano, y así recoja dignamente al puñado de soldaditos y lisiados que aún se pasean por Irak.
Para todos sus fans, excluiva mundial: la guerra de Irak ha sido y es un fraude, queda confirmado por Aznar. Supongo que ya no hay duda aunque puede que algún que otro despistad@ siga aún viendo burros volando...Termino y alerto sobre posibles titulares del ex presidente, que este caballerete cuando menos lo esperemos, nos confirma que el 11M no fue cosa de ETA. Lo veremos, será, supongo, también cuestión de tiempo...

Sunday, February 04, 2007

de oficio, escritor


No recuerdo cuánto tiempo hace, pero lo cierto es que no hace más de un par de años que conozco a Paul Auster. 2007 parece que también sonríe a los genios y tenemos, por consiguiente, triple ración de escritor: cumple sesenta años, publica novela y estrena película, pero no sólo eso. Por una vez, crítica y público coinciden. A Paul Auster le quieren los lectores y los expertos le respetan. Equilibrio difícil de conseguir en un panorama literario en el que best seller suele equivaler a basura.
El 3 de febrero hace diez años más del medio siglo que Auster naciera en New Jersey, interesante dato para este gentleman aprehendido y de corte europeo. A sus espaldas, un buen puñado de artículos, poemarios y ensayos, más de una decena de novelas, unas cuantas incursiones en el cine y... el Príncipe de Asturias de las letras el pasado año.
Acaba de publicar su nueva novela, Travels in the Scriptorium que según dicen, huele a Becket. Sin fecha de estreno aún, suenan ya campanadas de la llegada a la gran pantalla de La vida interior de Martin Frost, dirigida por él y basada en su novela El libro de las ilusiones.
Eso es vivir los 60´a lo grande.





Sunday, January 28, 2007

Para una primavera, en 2007.


Los últimos días del primero de los meses caminan a toda prisa. El tiempo anda revolucionado... últimamente los días me parecen violetas como mordiscos de uva, frescos, sorpresivamente apetecibles... El invierno resulta tan encantador... Y encantada, una vez más, tomé el primer ave de la mañana. La neblina enturbiaba los cristales añiles del amanecer en el tranvía. Los minutos, galopantes, como queriendo alcanzar aquella velocidad punta y superficial. Consiguieron adelantar el caballo de hojalata cuando empezaba a desmenuzar la escarcha, cuando la nieve pulverizaba el ambiente tras los cristales, nuestro destino, un clásico: Madrid.
Madrid se había vestido para la ocasión y recibía a los madrugadores viajeros atabiado de un gris aplomado que emborrachaba el aire de nubes flotantes, olores a menta y a chocolates calientes, a café necesariamente apetecibles en una mañana adorable de frio insoportable.
Tras tomar un taxi, el hotel San Martín, junto a Congosto, y frente al convento de las Descalzas. Por un par de días sentía que había viajado en el tiempo. Las moquetas amortiguaban la imaginación y los ventanales de tres metros de altura y de madera blanca dibujaban realidades más interesantes que el presente simple de un siglo con algo menos de leyenda. Podía oler el terciopelo en los rincones, la madera parecía reproducirse en cada mueble, en cada brazo de sofá, los techos altísimos parecían alegorías de cielos y soles somnolientos. El tiempo apremiaba y fue quien me rescató de aquella jaula dorada en la que me habría instalado cansil en mano... perderme algunos meses, o algunas horas, recorrer cada tapiz, cada esquina, cada madera recuperada e imaginar quién, cuándo y cómo podría haber sido la historia de aquella máquina del tiempo tan perfecta, de aquella caja de pandora de los imaginativos sueños de un viajero con un sólo café en el cuerpo.
Minutos más tarde de abandonar el palacio, metro y Campo de las Naciones: Ifema.
La primavera se adelanta entre visillos, entre algodones. El tierno sol que abre paso al verano en 2007 se contonea entre tules transparentes, frescos y obligadamente elegantes. El minimalismo visualiza el ocaso, cercano... las líneas rectas se escurren como las gotas de lluvia en los cristales. El diseño ahora es una referencia, una necesidad en el hogar. El Barroco trota en el horizonte y se vislumbran las pinceladas salomónicas. Aún es pronto para bucear en lo espeso de su ánima,

pero los trazos se hidratan y comienzan a retorcerse. La madera se ahoga en unos marrones agotados de temporadas básicas, de recuerdos coloniales y linos ensombrecidos. Los marrones han sido derrocados sin posibilidad de restauración de antiguos regímenes clasicistas. Las maderas se disfrazan de lacados, colores que refrescan el ambiente. El blanco resurge arrollador y se coloca en la opción única acompañado de los diversos tonos ivory, beiges, piedras, garbanzos, olivados... El plata corona la pulcritud de quien hay que considerar el nuevo básico.
Las paredes se colorean de tonos verdosos agrisados, claroscuros que realzan el lujo en el volumen de las formas y enmarcan el amanecer de blancos. Junto a estos, en algún rincón, en un pasillo, junto al teléfono, quizá en el vestidor... un fetiche: ese elemento que dotará de personalidad la armonia del hogar. Un rojo intenso, un fucsia, un añil, quizá, en cualquier lugar, como de sorpresa, un elemento que marca la casa y recuerda que somos habitantes del posmoderno siglo XXI. Arropados de obligado terciopelo, gasas envolventes, fresas ácidos, morados que recuerdan un actualizado rollo eclesiástico, el verde más que nunca, los azules incipientes, amarillo en la vanguardia y todo, coronado de plata y abrazado por un eterno y más que nunca opulento dorado que envuelve tejidos, complementos, alfombras y techos.
El lujo se asoma a los cristales y camina rotundo, paso a paso, abriéndose camino entre pétalos aterciopelados, entre brillos y transparencias, entre contorneados sueños de palacios encantados. El barroco vuelve elegante y fabuloso, divertido y ofrece una casa que se aleja del pragamatismo, se acerca al dramatismo, al teatro. Rodeados de alfombras, de chaise-longes y flores decadentes, de púrpuras radicalizados, de ácidos tranquilizados por tonos niebla ... el alma de una casa reverdece como un vergel rebelde en el que la pasión se convierte hoy más que nunca en el leitmotiv de la vida... la mejor protagonista.

Monday, January 15, 2007

en la línea amarilla


"Un coche plateado, es un mini, es el tuyo" Con esta sentencia comenzó el jueves. Eran las ocho de la mañana. Colgué el teléfono, tras dejar un suspiro sin billete de vuelta en el auricular. No había duda, por los alrededores, no abundaban coches de este tipo, y, grises, sólo el mío. Me vestí a toda prisa y me duché con un barroco dramatismo que me acompañó toda la mañana. Recuerdo que subía calle arriba, a un grado de temperatura, y que el viento erizante de enero me rasgaba la cara acompañado de los dedos de mis sensibles lágrimas que se deslizaban por mis mejillas. Pensaba en mi exagerada y visible sensibilidad, mientras me acercaba a la comisaría de policía. Cuando crucé el pórtico, me encontré con un viejo policia destartalado que se interesó a la primera por mi visita. Cuando me disponía a exponerle mis asuntos, de nuevo me jugaron una mala pasada mis lágrimas de cocodrilo y empecé a llorar desconsoladamente. Y como por arte de magia, surgieron unos ojos desconocidos que me inspecccionaban curiosamente. En los poblados hay siempre motivos recurrentes como el folclore y l@s cotill@s . Son personajes secundarios que de manera voluntaria se ofrecen a formar parte de la película de tu vida, o del episodio que toque ese día. Surgen como un espectador gratuito, que a penas tienes que conquistar, se trata, simplemente, de una audiencia fácil. Y así, fácilmente, me encontré con un corner de expectadores improvisados que se preguntaban de manera absolutamente indiscreta cuál sería el motivo de mi desconsuelo. Incluso, un integrante del grupo me miraba con rostro compasivo, creo que hasta me cogió cariño. Llegó un momento cumbre en el que estuve a punto de perder los nervios y disolver con un grito de ira aquella comparsa de mirones, pero por suerte, el raciocinio volvió a mí y me entretuve en analizar al nuevo policeman que entraba en acción. Se trataba de un hombre joven pero cuya dentadura le jugaba una mala pasada. Los dientes delanteros estaban como limados por un uso indebido, parecía que hubiese tenido que sobrevivir partiendo cocos en la jungla... El tal oficial se mostró compasivo y me explicó amablemente, las razones de la retirada inminente. Resultó que un todoterreno tamaño XXL se aproximaba en ángulo recto a mi automovil y a pesar de la pequeñez de mi vólido, la exagerada y rústica máquina aún así, no podía circular, así que el dueño se dispuso a denunciar mi estacionamiento. A todo esto se une que el pequeño mini aún no estaba censado en el poblado, lo cual supuso que la policía no pudiese ponerse en contacto conmigo. Es en este momento cuando hace su aparición "Gruas Margarita". Este pueblo es tan especial que no cuenta con servicio de grua propio, así es que nos valemos de esta respetable empresa que nos hace el favor de retirar los coches a un precio que no tiene la misma gracia que la florecita de de su firma. Y Gruas Margarita se llevó el mini plateado.

El policía joven consideró que por el exagerado rubor de mis mejillas había llegado hasta la comisaría por mi propio pie, y que me encontraba tiritando de frío. Se ofrecía a llevarme al depósito en coche. Una y mil veces denegué la oferta. No sólo me quedaba sin coche, no sólo protagonicé un espectáculo lacrimógeno por todo lo alto y encima, de colofón me marcho en el coche de la policía. Mis expectadores se frotaban las manos, confirmando sus cabalas. Nadie podía pensar que mi drama procedía sólo de una grua. Así es que salí por mi propio pie de la comisaria, evitando un episodio más bochornoso aún: subirme llorando al coche de la poli con mi club de fans para contarlo y terminar de creerse que yo era una especie de delincuente.
Cortando el gélido frío de las nueve de la mañana recorría el camino al polvoriento depósito de coches del ayuntamiento. Allí recogí al verdadero protagonista de esta historia.
Cuando conducía camino a casa, no podía dejar de pensar en la pandilla de mirones que me habían acechado durante todas mis gestiones policiales, todo me había resultado tan cansado... tanto que empezaron a cerrárseme los ojos... y cuando creía que iba a protagonizar otro episodio en mi desastrosa carrera automovilística, un desagradable timbre me despertó esta vez, definitivamente. Las ocho de la mañana. Jueves. El despertador. Suena el teléfono. Mi madre grita de repente... ¡el coche! Y yo solo pude pensar: "¡espero que el mini aún siga en aquel trocito que estaba cerca del amarillo fluorescente!

Saturday, January 13, 2007

femenino singular


El instituto de la mujer insta a la Real Academia Española a hallar fórmulas que eviten el uso del lenguaje sexista. Partiendo de la base de que entre los cuarenta miembros- y miembras- de la Real Academia Española, únicamente se encuentran tres mujeres, la primera duda que surge sería la siguiente ¿es necesaria la paridad entre los miembros o es posible convencer a este grupo de hombres? El Instituto de la mujer ha optado por presentar una serie de recomendaciones para usar el lenguaje evitando fórmulas tradicionales, que, en definitiva, proponen como solución un masculino genérico, universal, considerado aún hoy en día, y que presume de llevar implícita una cucharada femenina, como mínimo.

Cuando las expertas lingüistas han intentado introducir cambios en el diccionario de la RAE, se han encontrado con una triste frecuencia, con justificaciones y explicaciones conservadoras y tradicionales que acusaban de ir en contra de la economía del lenguaje, de destrozar la lengua, usos indebidos y de un feminismo descontrolado.

Sin embargo, yo opino que a este gremio le cuesta incorporar términos femeninos o reconocer profesiones en femenino. Creo que solucionar el asunto con un "genérico" es una forma de invisibilizar a las mujeres. La lengua nos pertenece a mujeres y hombres, y por tanto, tenemos derecho a ser nombradas y represantadas de la misma manera en cualquier caso.

Eulalia Lledó recuerda que cuando Angela Merkel fue elegida, la RAE se apresuró a sacar una nota en su web sobrre el femenino de canciller en la que concluía que "canciller" era de género común y por lo tanto era suficiente con decir la canciller. Quiero recordar que lingüísticamente, lo que hay es una raíz a partir de la cual se forman el masculino y el femenino. ¿Dónde está el problema? Yo creo que la misoginia es un hecho pues no hay problema en aceptar "panadera" pero cuesta algo más apostar por ese "primera ministra", sin olvidarnos de las miembros femeninas, ese reducido grupo que también es parte de la Real Academia... ¿aceptarían el desafiante "miembra"? Silencio en la sala. No creo que por reflejar la realidad, ese cincuenta por ciento que somos las mujeres, rompamos la cuadriculada normativa, ni si quiera que nos acerquemos a emborronar la pulcra y bella lengua española. El resultado será tan sólo, reflejar algunos inesperados referentes, inesperados pero reales, no lo olvidemos, y que en breve, serán algo más. Suponemos que una realidad lingüística: un simple y justo "femenino singular".

Thursday, January 11, 2007

Dado


La monotonía se rompe e invita a un comienzo con posibilidades,
tira un dado de seis caras.
Espejo del globo azul y enorme,
se mira en el seis, lo que no es irreal,
resulta lunático que salga uno.
Porque el árbol se divide en ramas
y desde el comienzo ya en raíces,
se anhela la unidad,
como el aire busca el color azul,
con que el niño pinta el cielo,
y el rojo, el amor.

Una pared blanca engaña al que la mira,
conjunto de diminutas partículas complejas,
blancas, pero tan poco auténticas,
excesivamente compuesta.

El fingido autor de este conjunto de letras dispuestas
busca la profundidad del pincel
con que lo cubista resucitaba lo real
y crea una doble vida: la vida
y la que se mata con el aspecto.
Se busca.
El hueco en blanco que en el lienzo
sobrevive al color, se busca.

Monday, January 08, 2007

A a X


No miento si confirmo que el nombre de John Berger pululaba entre términos desordenados y propiedades privadas semi otorgadas. En mi último viaje a Barcelona conseguí el asiento de la ventanilla y disfruté de él tanto como pude hasta que la altura, las nubes y el aburrido paisaje peninsular se impusieron sobre el accidentado perfil de la costa mediterránea. La necesidad imperiosa de distraerme hizo que buscase a mi eterno acompañante de viaje, pero por despiste, el libro acabó en el bolsillo de mi maleta y tuve que recurrir a un buen segundo plato: el periódico. Recuerdo que la charla de mi inesperado acompañante de viaje distrajo mis intereses intelectuales pero no impidieron que recortara el artículo que Juan Cruz escribió sobre el londinense John Berger. Se trataba de un largo artículo se perfilaba algo parecido a esto:

Miles de personas en el mundo cuentan cuánto vale un cuadro, por cuánto se vende de un libro, cuántos discos vale un artista, cuánta gente ha ido a ver una película, creyendo que la cantidad ya ha suplantado a la calidad del arte, pero poca gente se pregunta, no obstante, qué es el arte, o pocos han dado una respuesta tan satisfactoria como para poner al menos a cinco entendidos de acuerdo. "El arte no es cuantificable", dijo el poeta, novelista, crítico y pintor inglés despues de regalar un par de besos al presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, quien le puso sobre el pecho la medalla de oro de la entidad.

Fue poético, pero enfático. "Los jóvenes están recibiendo un mensaje equivocado, pueden terminar creyendo que el arte no es una cuestión de números, están siendo engañados", dijo Berger, muy sensibilizado con estos tiempos de sumas infinitas y de carencias también tan infinitas que hoy animan a que los filósofos se entretengan en nuevas pinceladas sobre estos nuevos tiempos tan poco originales.Relacionan la obra del inglés con la de "un ciudadano que ha revolucionado la manera de mirar las bellas artes y ha construido un universo que no se puede disociar de su intensa actividad política", una actividad política que, como dice el propio artista inglés "nace de la rabia, de la necesidad del grito". Nos quedamos con las palabras que la escritora estadounidense Susan Sontag le regala y con las que consigue sublimarlo : "escribe de lo importante, no sólo de lo que interesa".

El último libro de Berger se titula A a X, aún sin terminar. Son ocho meses de escritura en los que "A", Aida, le escribe a "X", Xavier. Las cartas aparecen tiempo después como perdidas en el tiempo y recuperadas de una caja destinada a ser pasto de palomas...

El libro promete, y yo, prometo leerlo.

En la familiaridad con el acto de mirar, Berger ha sabido construir una crítica viva del acto y el objeto estético y una voz ética que se instala en su comunidad de forma tan heterogénea como coherente. Teórico del arte, crítico, poeta y narrador, su escritura incisiva remite a esa vía familiar de autores empeñados en disolver el misterio que envuelve al arte en la atenta observación de la vida cotidiana.
"Cuando una pintura carece de vida se debe a que el pintor no ha tenido el coraje de acercarse lo suficiente para iniciar una colaboración. Se queda a una distancia "de copia". O, como sucede en los periodos manieristas como el actual, se queda a una distancia histórico-artística, donde se limita a hacer unos trucos estilísticos de los que nada sabel el modelo. Acercarse significa olvidar la convención, la fama, la razón, las jerarquías y el propio yo. También significa arriesgarse a la incoherencia, a la locura incluso. Pues puede suceder que uno se acerque demasiado, y entonces se rompa la colaboración y el pintor se disuelva en el modelo. O el animal devora o pisotea al pintor." de Unos pasos hacia una pequeña teoría de lo visible.

Saturday, January 06, 2007

El día 32


Abusando del fabuloso Ramón, surge mi regalo al recién inaugurado 2007. Para vosotr@s, un trocito de su cuento "EPÍLOGO AL LIBRO. El día 32" (publicado en Cuentos de fin de año, librería CLAN, Madrid 1947):


"Cuando me dí cuenta de la existencia del día 32 fue un año en que el día 1º del año siguiente se me presentó una amiga de una prima mía con la que cené el día 31 de aquel diciembre.- Chulillo mío -me dijo-, qué día el de ayer!Yo me quedé sorprendido, sin saber lo que significaba aquello.Me acordaba de que el día último del año había cenado en casa de mis tíos y había acompañado a aquella joven al domicilio, cuya dirección ella misma me dió.No me acordaba de haber estado calamocano ni de propasarme.Acepté aquel idilio, y cuando la oía hablar del día que pasamos juntos entre las gasas del balcón, lleno de cortinajes transparentes y con algo de nido, sospeché la existencia de ese día 32.Claro que salí con ella otro día 32 del año siguiente, aprovechando que ese día nadie se acuerda de lo que sucedió. Como sucede invisiblemente, se puede tener una despedida invisible.(...)¿Que cómo se entra en el día 32?Ese es mi invento.Yo tengo un biombo de cuatro hojas amplias y altas y en una de ellas he abierto una puertecita.¡Qué cuestión tuve con mi mujer cuando encargué esa puertecita de escape!- Prefiero que llames a tu amigo el psiquiatra y que me interne por fin en un manicomio a que hagas una puerta en ese biombo.Al fin la convencí, y por esa puerta, en la hoja segunda del biombo, me escapo cuando suenan las doce de la noche del día 31 y me sumerjo en el 32. Ella no recobra el conocimiento hasta que llega el que ella cree que es el día siguiente, y es el subsiguiente."
Ramón Gómez de la Serna.

Los clásicos inventaron la "imitatio" y esta humilde filóloga hoy, un día más, les da la razón. Recrearse en los maestros no es tarea nueva, lo que resulta más dificil es conseguir el calco, no obstante, volver los ojos a la perfección siempre he creído que era una tarea cuanto menos muy interesante, y algo más, inteligente. Creo que nada más delicioso que estas pinceladas de inteligencia ramonianas para describir mi recién inaugurado estado. El 2006 se agotó por suerte, y vestida de dorado de pies a cabeza di la bienvenida a este 2007 que me resulta inexplicablemente apetecible. Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de vivir. Me apetece empezar a experimentar todos mis sueños, hacerlos realidad, a mis veinticinco años es el mejor momento de sonreir definitivamente a la vida. Este 31 de diciembre ha sido extraño y agradablemente sorpresivo. Nada de nerviosismo escondido tras los velos de los agotadores festejos navideños, ni una sola sonrisa fingida entre dorados y rojos, miradas realmente ilusionadas, esperanzadas, como el verde exquisito del siempre abeto navideño. Quizá este 2006 se haya vestido de gala para regalarme un fin de fiesta, al menos, a la altura de una damisela un tanto despistada de la chispa de la vida. Y así fue cuando por fin desapareció el cristal opaco que cegaba mis pupilas desde hacía unos meses que se estaban apoderando de un adjetivo peligroso, el apabullante "eterno". Despedí mi maltratado y semi crónico estado mental para ser bañada de un velo de menta. Ese es el tono de mi puntero sentimiento. El rastro intenso y frío que la menta deposita en nuestras olfativas narices, un empujón de energía, de desayuno y ducha fría, de día recién inaugurado, de vida en el puesto de salida. Producto de mi íntimo viaje, durante el invisible día 32. Justo a la salida de la puerta segunda de un biombo fabricado en el desván de mis apasionados secretos, cuando pisé la realidad de este impar y querídisimo año acabado en siete, entendí que la alegría quizá esté en otro lugar en el que nunca se me ocurrió buscar, se trata de otra virtud, algo que casi había olvidado en el diario monótono de mi vida de sentimientos derrochados a ras del suelo... y la encontré. La paciencia. El arma que te ayudará a combatir los trescientos sesenta y cinco días que no son, todavía, 32.

Saturday, December 30, 2006

Game over, 2006

La inspiración, decían los románticos, surge como premio a la tristeza. Parece que la falta de sonrisas desdibujan el rostro pero dibujan un alma controvertida, un cerebro productivo. Ahora, en el siglo XXI, la alegría y la tristeza se visten de otros ropajes y la inspiración es la misma diosa pero perdida en alegorías de otras grandezas, rebestida de otros plásticos. Y diciembre se agota.
Los reencuentros estos días se han sucedido dinámicos, unos a otros. Parece que la cuenta atrás en la que cada año nos empeñamos en celebrar acelera las citas pendientes y los sentimientos rebolotean incontrolables como el polen en primavera, creando bellezas y también alguna que otra alergia.
El 2oo6 comenzó rebosante de ilusiones. Creo que es dificil recuperar aquella sonrisa confiada de alegria, inocente y desinhibida. Eran sonrisas contenidas las que me aceleraban el pulso; mi cuerpo rebosaba risas futuras que reservaba firme para aquella desembocadura de un verano no muy lejano en el que mis menudos sueños se cumplirían.
En abril, el señor V, me recomendó que debería volcar los sentimientos que se agolpaban en palabras, relatos y notas en cada rincón de mis mil espacios, de mis burbujas, de mis tiempos muertos y privados. Comenzó amorypedagogia, en una tarde anaranjada, eran las primeras ironías que el sentimiento disfrazado de literatura me deparaba. Por aquellos días las palabras se agolpaban en mi mente y yo las derramaba por primera vez, casi de manera automática, ilusionada en pensar que minutos más tarde mi reducido grupo de lectores pasearía sus pupilas por aquellos pequeños escritos de todo tipo y volví a recuperar aquel sentimiento precioso de finales de carrera, cuando algo tan sencillo como pasar la tarde en pijama bajo mi flexo, recuperando recuerdos de literatura neoclásica, suponía para mí la felicidad sin más. Eran horas tan perfectas, en las que mis sonrisas se sucedían, en las que no me molestaba el ácido del sol, en la que la lluvia bendecía mis días como un regalo divino cada amanecer: era feliz.
El verano de este año par, pasó rápido, espeso y rotundo como cuando las olas rompen en la playa, y así, mi castillo de arena desapareció primero bajo una manta helada, y luego reapareció como fulminado por el horrible sol intenso que quema mis pupilas y ahora tanto detesto.
Mis disculpas al sentir del mundo, pero hoy deseo más que nada que por fin se agote este fatídico año par, anhelo que llegue esa terminación en siete, mi sensibilidad está tan desgastada que no me rebelo al ver las horribles imágenes de una horca inminente esta mañana. Bajo la mirada y nada me sorprende. Nada o casi nada. El amor siempre. Esa palabra, la más bella.
En diciembre escribir con asiduidad empieza a dar fruto, y hoy quiero compartirlo con mi estimado público. Casi me avergüenza decir esto, pero me alegra pensar que existe alguien, un alguien plural o individual que me lee y a quien en algún momento quizá he podido emocionar con mis palabras. "Quizá" es un perchero donde colgar todas esas posibles hazañas de una vida que casi acaba de empezar.
El artículo que precede a este "balance" lo escribí para la organización Síndrome de Rett. Se pusieron en contacto conmigo para que escribiese algo que expresase lo que significa vivir con una niña Rett, por desgracia sabía a la perfección lo que debía escribir en ese artículo, por suerte, sé lo que significa conocer a un ángel. Podéis verlo publicado en www.rett.es. (apartado miscelánea)Gracias, Javier. Junto a esto, un amigo un día, después de seguir mis letras desde la primavera, me comentó que le haría mucha ilusión que se viesen publicados mis artículos en la revista cultural que él y sus amigos habían creado ya hace unos años. El ladrío es el nombre de la publicación y la organización, El coloquio de los perros. Me dieron libertad total para publicar lo que quisiera, así que como había gustado mucho mi "New York, New York" que todos conocéis, me decanté por que reapareciera esta vez menos virtual que nunca y sobre papel. Parece ser que ahora soy una de sus articulistas. Gracias, Miguel Ángel.
Y el año termina sin mucho más que reseñar, las letras me fascinan, me emocionan, me divierten y me enamoran. Esa es mi realidad, mi vida y mi futuro. La redactora de a&p desaparece de 2006 para continuar no sé si acompañada de las musas, espero que más sola que nunca, eso significará que de nuevo mi vida será de nuevo, mi juego favorito. Ha sido un placer.

Majo Caracuel.