Wednesday, June 07, 2006

secretos masculinos


Porque llega junio y con cada nuevo mes, una nueva edición de nuestra revista favorita: Cosmopolitan. Queridas amig@s, hoy toca hablar de sexo porque no podía dejar que pasase desapercibido un articulito que aparece discreto en la singular revista.
El tema: secretos masculinos inconfesables. Topicazos como "les encanta ser seducidos", muy artísticos del tipo "en la cama eligen posturas que les favorecen estéticamente", interesantes como "fingen que cuentan con más experiencia de tienen", muy considerados se preguntan "si te lo estás pasando bien", ángeles de la timidez "como para pedirte cosas picantes", y... la campanada, "fantasías inconfesables durante el sexo".
Parece ser que es absolutamente normal que los hombres fantaseen con otras personas y no necesariamente con su compañera de cama. Es casi un acto reflejo. Tengo un testimonio de una joyita que se hace llamar Daniel y cuenta con unos maduros 33 años. Dice así: "La chica con la que salgo es increíblemente sexy, pero, sí, a veces cuando hacemos el amor, especialmente justo antes de llegar al clímax, fantaseo con mi ex, con una colega de trabajo o incluso con una actriz porno. También puede ser con una chica imaginaria. Pero obviamente, no se lo cuento a mi novia porque no quiero hacerle daño".
Desde la redacción de esta revista a&p, alertamos a las chicas sobre todos los "Daniel" de 33 años, intentando evitar que este especimen sea vuestra conquista del día.
Los hombres, claramente juegan a un juego distinto al nuestro. Fantasías innecesarias o frustradas quizá porque muchos de ellos aún no saben que significa estar enamorado, se levantan y se acuestan pensando que un polvo sigue siendo sinónimo de buen sexo, y que algún beso con ojos cerrados, es una muestra maravillosa y super romántica de amor.
Nada mejor del amor que su práctica, pero real, o es que hasta en la cama estos hombres del siglo XXI siguen pensando en la video consola. ¿Erotismo virtual? Ohh! ¿Queda algo de esos amantes ideales de los años 50 en los que veíamos amor sentido, puro y solo para dos? La pregunta queda en el aire, espero los jugosos comentarios de mis colaboradores/as preferidos/as.
Mientras tanto, invito a los hombres a que experimenten nuevas sensaciones, hoy la terapia del día será "amo, ergo sum".Experimentad, ya me contareis qué tal os va. No os asusteis, os aseguro que no es peligroso.

2 comments:

deke said...

Sea contigo toda la razón del mundo.

Para los hombres,dos ubres bien desarrolladas tiran más que dos vehículos tirados por tracción animal, o lo que es lo mismo , que el macho ibérico no se perdió por Despeñaperros y que sigue clonado en el metrosexual (o pseudomariquita) y en cada uno de nuestros Manolos, Antonios, Josés ,Juanitos...

¿Algún hombre--por favor, que no me conteste el de la excepción que confirma la regla-- sabe qué es un preliminar ? y no me refiero a la intro de la novela de turno...

Con la mano en el corazón amigas,¿os suena la frase NUNCA RECÍPROCA de dame un masajito?

Desde luego,con la de vacantes que hay en los albañiles y que más de un machito quiera quitarnos plaza de oposición...

Ya lo suelo decir yo, "hazlo, pero con un par de ovarios"

Carpe Diem amiga Majo

burguillos said...

Jo, majo, que te me estás volando sin paraguas, picantona y curiosa, que también las mujeres fantasean y así se gesta el mutuo corneo. Yo prefiero a las melibeas y ser, al par, un melibeo de preliminares: lento, lentísimo, ohh, cadencioso, ahhh, interminable, uuhhhHH, a luz de luna o eléctrica, cara a cara, los ojillos penetrantes (como preliminar simplemente, ¿eh?), los labios y la lengua de paseo... y las olas como imagen. Por cierto, eso del "Amo, ergo sum", depende: le salió mal a un tan Augusto Pérez, con Unamuno jugando con los hilos. Yo..., qué queréis: "Juana, mi amor, me tiene en tal estado / que no os puedo mirar si es que no os veo", así que para fantasías... Y una apostilla para DEKE: si lo haces con un par de ovarios, exige en contraprestación un par de güevos. Me largo, chicas, que la tarde vuela y se me atardece.